El ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov , ha denunciado un ataque masivo con 91 drones de largo alcance contra la residenci...
El ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, ha denunciado un ataque masivo con 91 drones de largo alcance contra la residencia oficial del presidente Vladímir Putin en la región de Nóvgorod, un incidente que el Kremlin califica de “intento de asesinato” y que ha elevado la tensión a niveles críticos en pleno proceso de negociaciones de paz impulsado por la administración Trump. Lavrov, en una comparecencia de urgencia ante la prensa internacional en Moscú, ha sido tajante: “Rusia revisará su posición en las negociaciones de paz tras este acto terrorista directo contra el jefe de Estado”. El ataque, que habría sido neutralizado por los sistemas de defensa aérea sin causar daños estructurales ni víctimas, representa la incursión más audaz atribuida a Ucrania en territorio ruso profundo desde el inicio del conflicto.
Los drones, identificados como modelos de fabricación ucraniana con alcance superior a 1.000 kilómetros, fueron lanzados en oleadas coordinadas durante la madrugada, según el Ministerio de Defensa ruso. Los sistemas Pantsir y S-400 interceptaron la mayoría en el aire, con restos cayendo en zonas boscosas cercanas a la residencia presidencial de Valdái, un complejo fortificado en el lago del mismo nombre donde Putin pasa periodos de descanso. Imágenes difundidas por canales rusos muestran columnas de humo y explosiones controladas, mientras el Kremlin ha declarado el área como “zona de seguridad especial” y ha desplegado unidades adicionales del FSB para investigar posibles cómplices internos.
Lavrov ha acusado directamente al “régimen de Kiev” de orquestar el ataque con apoyo occidental, afirmando que “esto no es una operación militar, es terrorismo de Estado”. Ha advertido que Rusia “no puede negociar con quienes intentan asesinar a su presidente” y que cualquier futuro diálogo dependerá de “garantías absolutas” de que Ucrania cesará este tipo de acciones. El ministro ha vinculado el incidente a la reciente disposición rusa a considerar concesiones en las conversaciones de paz, sugiriendo que el ataque busca “sabotear” los esfuerzos de Trump para un alto el fuego.
Desde Kiev, el presidente Volodímir Zelenski ha rechazado categóricamente las acusaciones en un vídeo grabado desde un búnker: “La afirmación de que la residencia de Putin fue atacada por Ucrania es una mentira absoluta. Moscú solo está preparando el terreno para justificar nuevos bombardeos masivos contra edificios gubernamentales en Kiev y otras ciudades”. Zelenski, visiblemente presionado y con tono defensivo, ha insistido en que Ucrania “no realiza operaciones terroristas” y que su ejército se centra en “defender el territorio soberano”. Ha apelado a la comunidad internacional para “no caer en provocaciones rusas” y ha pedido más sistemas antiaéreos para proteger a la población civil.
La acusación rusa ha coincidido con un aumento de bombardeos en el frente este, donde las fuerzas de Moscú han avanzado en Pokrovsk y Kurakhove. Analistas internacionales temen que el incidente derive en una escalada mayor, con posibles ataques rusos a objetivos simbólicos en Kiev o incluso a instalaciones energéticas en pleno invierno. Trump, que ha mediado en las últimas semanas para un posible acuerdo, ha evitado comentarios directos, pero fuentes de su equipo han filtrado “profunda preocupación” por el riesgo de colapso en las negociaciones.
El ataque con 91 drones representa la operación más ambiciosa atribuida a Ucrania en territorio ruso profundo, superando en escala incursiones previas como la de Kursk o los sabotajes en Crimea. Rusia ha convocado una sesión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU para condenar el “terrorismo ucraniano”, mientras Zelenski ha pedido a aliados occidentales “respuesta unida” ante lo que califica de “manipulación rusa”.
La residencia de Putin en Nóvgorod, un lugar simbólico de retiro presidencial, se convierte en el epicentro de una crisis que amenaza con enterrar las esperanzas de paz. Lavrov no solo denuncia un ataque: denuncia el fin de la paciencia rusa. Zelenski desvincula, pero el mundo se pregunta si esta Navidad marcará el inicio de una nueva fase más sangrienta del conflicto.





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