El presidente de Estados Unidos, Donald Trump , ha confirmado que las Fuerzas Armadas estadounidenses han llevado a cabo un ataque directo...
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha confirmado que las Fuerzas Armadas estadounidenses han llevado a cabo un ataque directo en territorio venezolano, específicamente contra una “zona de implementación en los muelles” que, según él, servía como centro logístico para el narcotráfico y actividades del Cártel de los Soles. “Gran explosión en zona de muelles en Venezuela, golpeamos zona de implementación en Venezuela en los muelles”, ha declarado Trump en una rueda de prensa improvisada en la Casa Blanca, donde ha asegurado que la operación fue un “éxito total” y que “no hubo bajas estadounidenses”. El mandatario ha vinculado el ataque a su campaña “Lanza del Sur”, que ya supera el centenar de víctimas mortales entre narcotraficantes y ha incautado toneladas de cocaína en alta mar.
La operación, ejecutada en la madrugada con misiles de precisión lanzados desde un destructor en el Caribe, ha impactado instalaciones portuarias en la costa central venezolana, cerca de Puerto Cabello, uno de los principales puntos de salida de cargamentos ilícitos según inteligencia estadounidense. Imágenes satelitales filtradas muestran columnas de humo y daños estructurales en muelles y almacenes, con al menos 12 muertos confirmados entre personal de seguridad y trabajadores portuarios, según fuentes locales. Trump ha defendido la acción como “necesaria para cortar el flujo de veneno que mata a miles de americanos cada día” y ha advertido que “esto es solo el comienzo si Maduro no coopera”.
El régimen de Nicolás Maduro ha calificado el ataque de “agresión imperialista directa” y ha declarado el estado de alerta máxima en todas las instalaciones militares y portuarias. Maduro, en una alocución televisada desde Miraflores, ha prometido “respuesta contundente” y ha movilizado baterías antiaéreas rusas S-300 en la costa. “Estados Unidos ha cruzado la línea roja al bombardear suelo venezolano soberano. No somos Irak ni Libia; defenderemos cada centímetro con sangre si es necesario”, ha proclamado, mientras convoca a una cumbre de emergencia de la CELAC para el 5 de enero.
La operación marca la primera acción militar estadounidense en suelo venezolano desde la crisis de 2019 y eleva la escalada a un nivel sin precedentes. El Pentágono ha confirmado que el ataque fue “quirúrgico” y dirigido exclusivamente contra “infraestructuras narco-terroristas”, pero imágenes de drones independientes muestran daños colaterales en almacenes civiles y un buque mercante hundido. La oposición venezolana, liderada por María Corina Machado desde el exilio, ha celebrado el golpe como “un mensaje claro al régimen”, aunque ha pedido “cautela” para evitar una guerra total.
La comunidad internacional ha reaccionado con división: Rusia y China han condenado la acción como “violación flagrante del derecho internacional” y han anunciado maniobras navales conjuntas en el Caribe para enero. México y Colombia han expresado “preocupación” y han pedido diálogo, mientras Brasil ha reforzado su frontera norte. La ONU ha convocado una sesión urgente del Consejo de Seguridad, donde EE.UU. vetará cualquier resolución condenatoria.
Los mercados han respondido con volatilidad: el petróleo Brent ha subido un 7 % a 90 dólares por barril ante temores de interrupción en el suministro venezolano, y el bolívar se ha devaluado un 20 % en el mercado paralelo. En Caracas, miles han salido a las calles en marchas oficialistas contra “la invasión yanqui”, mientras en Miami la diáspora venezolana celebra con banderas y bocinas.
Trump ha cerrado su intervención con una advertencia directa a Maduro: “Puedes elegir la paz o seguir jugando con fuego. Pero si sigues, el próximo golpe será más grande”. Esta operación no solo destruye muelles: destruye la ilusión de que Venezuela era intocable. El 2026 arranca con el Caribe en llamas y un régimen acorralado como nunca.





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