El presidente de Estados Unidos, Donald Trump , ha declarado que no descarta la posibilidad de una guerra abierta con Venezuela , en una e...
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha declarado que no descarta la posibilidad de una guerra abierta con Venezuela, en una entrevista telefónica exclusiva donde ha defendido su ofensiva militar y económica contra el régimen de Nicolás Maduro como una respuesta necesaria al “narco-terrorismo” que, según él, inunda de drogas las calles estadounidenses. “No la descarto, no”, ha respondido Trump cuando le preguntaron directamente si una guerra está sobre la mesa, añadiendo que “Maduro sabe exactamente lo que quiero, sabe mejor que nadie”. La frase, pronunciada con su característico tono desafiante, ha elevado la tensión internacional a niveles no vistos desde la crisis de 2019, en plena campaña de bloqueo naval y ataques selectivos que ya han causado más de 100 muertes.
La declaración llega apenas días después de que Trump ordenara un “bloqueo total” a los petroleros sancionados que entren o salgan de Venezuela, una medida que ha interrumpido el 40 % de las exportaciones de crudo del país y que ha sido calificada por Maduro como “piratería imperialista”. El mandatario estadounidense ha prometido más incautaciones de buques: “Si son lo suficientemente tontos como para seguir navegando, terminarán en uno de nuestros puertos”. La ofensiva, que incluye ataques aéreos y navales contra embarcaciones sospechosas de narcotráfico —con más de 28 incidentes letales en el Pacífico y el Caribe—, ha sido justificada por Trump como una “guerra contra el veneno que mata a nuestros jóvenes”, refiriéndose al fentanilo y la cocaína que atribuye directamente al Cártel de los Soles, la red criminal que Washington vincula al entorno de Maduro.
El Pentágono ha desplegado un impresionante arsenal en la región: el portaaviones USS Abraham Lincoln, destructores con misiles Tomahawk, submarinos nucleares y 15.000 tropas en bases de Colombia y el Caribe, listos para operaciones terrestres que Trump ha insinuado podrían comenzar “muy pronto”. Fuentes del Departamento de Defensa han filtrado que los planes incluyen ataques selectivos a instalaciones petroleras y centros de mando si Maduro no cede en negociaciones secretas que, según Trump, “él sabe perfectamente cuáles son”. El objetivo último, aunque no explicitado, sería forzar un cambio de régimen o al menos la extradición de altos funcionarios acusados de narcotráfico.
Maduro ha respondido con furia, movilizando 200.000 reservistas y ordenando a la Armada escoltar petroleros con buques rusos y chinos que han llegado al Caribe en “maniobras conjuntas”. En una cadena nacional, el líder venezolano ha acusado a Trump de “querer robar nuestro petróleo” y ha prometido “resistencia hasta el último hombre”. Rusia y China han condenado las declaraciones como “belicistas”, mientras Cuba e Irán han ofrecido apoyo logístico a Caracas. En Washington, el Congreso debate una resolución para limitar la autoridad presidencial en esta campaña, con demócratas alertando de “una guerra sin fin” y republicanos divididos entre el apoyo a la “mano dura” de Trump y el temor a un conflicto prolongado.
La escalada ha impactado los mercados: el petróleo Brent ha subido un 5 % a 82 dólares por barril ante temores de disrupción en el suministro venezolano (1,2 millones de barriles diarios), y el bolívar se ha devaluado un 15 % en el mercado paralelo. En EE.UU., sondeos muestran que el 58 % de los americanos apoya la presión económica, pero solo el 32 % una intervención militar directa.
Trump, que prometió en campaña “no nuevas guerras” pero “acabar con los carteles”, ha convertido Venezuela en su primer gran desafío internacional de este mandato. Sus palabras no cierran puertas: las abren a un conflicto que podría redefinir el hemisferio. Maduro sabe lo que Trump quiere; el mundo espera si lo conseguirá sin una guerra total.





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