Una masa de aire polar continental , originaria de las vastas llanuras rusas y con influencias siberianas , se desplazará hacia Europa occid...
Una masa de aire polar continental, originaria de las vastas llanuras rusas y con influencias siberianas, se desplazará hacia Europa occidental y alcanzará la Península Ibérica justo el 25 de diciembre, coincidiendo con el día de Navidad. Según las previsiones de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) y modelos como el europeo ECMWF, este episodio provocará un descenso térmico acusado, con temperaturas entre 5 y 10 grados por debajo de lo habitual en amplias zonas, especialmente en la mitad norte y el área mediterránea. El ambiente será plenamente invernal, con heladas intensas en el interior peninsular y nevadas que podrían bajar a cotas muy bajas, incluso por debajo de los 500-700 metros en algunos puntos.
El fenómeno se debe a un patrón atmosférico marcado por un potente bloqueo anticiclónico en Escandinavia, que canaliza el aire frío polar continental hacia el sur. Esta configuración, conocida como "bloqueo escandinavo", favorece el descuelgue de masas gélidas que, al interactuar con la humedad del Mediterráneo y frentes atlánticos, generan inestabilidad. Aunque el aire llegará algo atenuado tras cruzar Europa, mantendrá valores cercanos a -6 ºC a 1.500 metros de altitud en el norte peninsular, lo que desplomará la cota de nieve de forma notable.
Las nevadas serán uno de los protagonistas. En el Pirineo oriental, especialmente en provincias como Girona, Lleida y Huesca, se esperan acumulaciones de hasta 25 centímetros, con cotas que podrían descender hasta los 200-400 metros. No se descartan copos en zonas del Cantábrico, como Asturias, Cantabria y País Vasco, e incluso en áreas interiores de la meseta norte, como Palencia o Burgos. En el centro peninsular, hay posibilidad de nevadas débiles en Madrid, Toledo, Guadalajara, Ciudad Real y Cuenca, por encima de los 600-700 metros inicialmente. Andalucía oriental, con sierras como Sierra Nevada, también podría ver nieve en cotas medias, junto a heladas débiles a moderadas.
Las heladas serán generalizadas durante las noches y madrugadas, con mínimas que podrían bajar de -6 ºC en zonas de montaña y páramos, e incluso alcanzar -10 ºC en puntos elevados. Capitales como Madrid, Palencia, Cuenca, Ávila o Teruel experimentarán caídas bruscas de hasta 6 ºC de un día para otro, con máximas que no superarán los 5-10 ºC en gran parte del interior. Muchas ciudades de la meseta norte amanecerán con valores bajo cero, extendiéndose las heladas a amplias zonas del interior peninsular.
Este episodio no solo afectará a la Península: Baleares y el área mediterránea verán inestabilidad con chubascos, mientras Canarias podría registrar lluvias locales. La combinación de frío y precipitaciones aumentará el riesgo en carreteras, con posible formación de placas de hielo y necesidad de precauciones en desplazamientos navideños. Expertos como Rubén del Campo de AEMET destacan que, aunque no se trata de una ola de frío extrema, sí supondrá un contraste notable con los días previos, más suaves.
Tras Navidad, el aire frío podría templarse progresivamente, pero el patrón inestable persistirá, con posibilidad de nuevos frentes. Esta irrupción refuerza la llegada del invierno astronómico, que ya se estrenó con tiempo gélido, y recuerda que, pese a la tendencia al calentamiento global, episodios como este siguen siendo posibles. Para millones de españoles disfrutando de las fiestas, significará abrigarse bien y, en algunas regiones, la oportunidad de una Navidad más blanca de lo habitual.





.png)



COMMENTS