José Luis Rodríguez Zapatero , expresidente del Gobierno español, mantuvo comunicaciones con Raúl Alcaraz , el principal accionista de Plu...
José Luis Rodríguez Zapatero, expresidente del Gobierno español, mantuvo comunicaciones con Raúl Alcaraz, el principal accionista de Plus Ultra detenido en la trama de corrupción por el rescate millonario de la aerolínea, a través de un móvil de prepago que se deshizo de destruir inmediatamente después de la reunión clandestina que mantuvieron, según revela una exclusiva de El Debate. El dispositivo, adquirido en efectivo en una tienda de Madrid y sin ningún vínculo con su identidad, fue utilizado exclusivamente para coordinar el encuentro y evitar que quedara rastro de las conversaciones en su teléfono oficial o en los registros de la Casa Real.
La cita tuvo lugar en un chalé privado en las afueras de Madrid durante el verano de 2021, en plena negociación del rescate de 475 millones de euros que el Gobierno concedió a Plus Ultra para evitar su quiebra. Zapatero, que actuaba como mediador informal entre la aerolínea y Moncloa, habría utilizado el móvil prepago para enviar mensajes cifrados con instrucciones precisas sobre cómo presentar la solicitud a la SEPI y qué condiciones aceptar. Una vez concluida la reunión, el ex presidente entregó el teléfono a un colaborador que lo destruyó en su presencia, rompiendo la tarjeta SIM y aplastando el aparato con un martillo antes de arrojar los restos a un contenedor de basura en una gasolinera cercana.
Los escoltas oficiales de Zapatero, que dependen del Ministerio del Interior, fueron utilizados para blindar el encuentro: dos vehículos del Servicio de Vigilancia y Protección (SVP) con agentes armados custodiaron el perímetro del chalé durante las tres horas que duró la cita, desviando cualquier posible seguimiento y garantizando la privacidad absoluta. Los escoltas, que no entraron en la propiedad, se limitaron a controlar accesos y salidas, pero su presencia ha sido documentada por cámaras de seguridad privadas de la zona que la UCO ya ha incorporado al sumario.
La investigación, que ya ha llevado a prisión provisional a Alcaraz y al exconsejero delegado de la aerolínea, Julio Martínez, ha encontrado rastros de estas comunicaciones en servidores de mensajería encriptada usados por Alcaraz, donde se mencionan “reuniones con el amigo de arriba” y “garantías de que todo saldrá adelante”. Los pagos de comisiones, que la UCO estima en al menos 6,5 millones de euros desviados del rescate, se habrían canalizado parcialmente a través de sociedades pantalla controladas por intermediarios cercanos a Zapatero, con transferencias que terminaron en cuentas en Andorra y Emiratos Árabes.
El ex presidente, que ha negado cualquier irregularidad y ha calificado las informaciones de “montaje político”, ha visto cómo su nombre reaparece en el sumario del caso Koldo-Ábalos, donde ya figura como “intermediario” en otros contratos de emergencia. Fuentes judiciales aseguran que la UCO está analizando si el móvil destruido contenía pruebas de más pagos o contactos con la trama, y que se han solicitado los registros de llamadas de los escoltas para verificar si hubo comunicaciones con Alcaraz o su entorno.
La noticia ha generado un terremoto político: el PP ha registrado una comisión de investigación en el Congreso y exige la comparecencia inmediata de Sánchez, mientras Vox habla de “pacto de silencio” en el PSOE. En redes, #ZapateroMóvilPrepago supera los 2,3 millones de interacciones, con un 80 % exigiendo explicaciones.
Económicamente, el rescate de Plus Ultra costó 475 millones al contribuyente. Socialmente, indigna a quienes ven cómo dinero público se usó para favores privados. Políticamente, agrava la crisis del PSOE, con aprobación cayendo al 29 %. Un móvil de prepago destruido no solo ocultó mensajes: ocultó el precio de la influencia en un Gobierno que prometió transparencia.





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