El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski , ha protagonizado una cumbre de emergencia en Londres con el primer ministro británico Keir S...
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha protagonizado una cumbre de emergencia en Londres con el primer ministro británico Keir Starmer, el presidente francés Emmanuel Macron y el canciller alemán Friedrich Merz, en un intento de articular una posición europea unificada que frene las presiones de Estados Unidos y Rusia de cara al plan de paz que se negocia para 2026. La ausencia del presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez —único líder ausente entre los grandes países europeos— ha sido la nota más llamativa y ha generado malestar en Kiev, donde se interpreta como un nuevo paso atrás de Madrid en el apoyo a Ucrania tras la polémica por la reducción de ayuda militar en los Presupuestos de 2026.
La reunión, celebrada a puerta cerrada en el número 10 de Downing Street durante cuatro horas, ha servido para coordinar una respuesta común ante las exigencias que tanto Donald Trump como Vladimir Putin han puesto sobre la mesa en las últimas semanas: Washington pide a Europa asumir el 70 % del coste de la reconstrucción ucraniana (estimado en 500.000 millones de dólares) y reducir la presencia de tropas de la OTAN en el Este a cambio de garantías de seguridad, mientras Moscú exige la retirada total de armamento occidental, la neutralidad perpetua de Ucrania y la cesión de facto de los territorios ocupados. Zelenski, según fuentes cercanas, ha advertido que “cualquier acuerdo que no incluya la recuperación íntegra del territorio ucraniano es inaceptable” y ha pedido a los líderes europeos “un compromiso firme” para evitar que Ucrania quede sola ante las presiones de las dos superpotencias.
Starmer ha prometido mantener el envío de misiles Storm Shadow y aumentar la ayuda británica un 25 % en 2026, Macron ha anunciado el despliegue de 2.000 cascos azules franceses en la frontera polaco-ucraniana como “gesto de disuasión” y Merz ha comprometido 5.000 millones adicionales en armas pesadas y la reapertura de la planta de munición de Rheinmetall en Ucrania. Los tres líderes han acordado presentar un documento conjunto en la próxima cumbre de la OTAN en La Haya (enero de 2026) que incluya “líneas rojas” innegociables: ninguna cesión territorial permanente y mantenimiento de sanciones a Rusia hasta la retirada total.
La ausencia de Sánchez ha sido justificada por Moncloa como “problemas de agenda”, pero en Kiev y Londres se interpreta como un nuevo distanciamiento tras la polémica por la reducción del 40 % en ayuda militar española para 2026 y las declaraciones del ministro de Exteriores sobre “diálogo con todas las partes”. Fuentes europeas aseguran que Zelenski preguntó explícitamente por España y que Starmer respondió: “Pedro está ocupado con otros asuntos”.
En redes #SinSánchezEnLondres supera los 1,8 millones de interacciones, con críticas desde Ucrania y Polonia. Económicamente, la cumbre compromete 12.000 millones extra de Europa. Socialmente, refuerza la percepción de división en el bloque. Políticamente, aísla a España en el frente europeo. Zelenski no solo buscó aliados: buscó quién está realmente dispuesto a pagar el precio de la paz.





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