El descarrilamiento de una unidad del Tranvía de Tenerife tras un violento choque con un camión de mercancías en el puente de Taco ha pro...
El descarrilamiento de una unidad del Tranvía de Tenerife tras un violento choque con un camión de mercancías en el puente de Taco ha provocado esta tarde una situación de máxima alarma en uno de los principales ejes de comunicación del área metropolitana. El impacto, ocurrido cuando el convoy circulaba en sentido Hospital de La Candelaria, causó la salida de la vía de parte del vehículo ferroviario y obligó a activar de inmediato un amplio dispositivo de emergencia para atender a los pasajeros y asegurar la zona.
Según los primeros datos recabados sobre el terreno, el tranvía avanzaba con normalidad por su recorrido habitual cuando, al aproximarse al puente de Taco, se encontró de manera inesperada con un camión que invadió parcialmente el trazado reservado al transporte ferroviario. La colisión fue inevitable. El golpe se produjo en uno de los laterales del convoy, provocando una fuerte sacudida en el interior de los vagones y el descarrilamiento de al menos uno de los bogies, lo que hizo que parte de la unidad quedara fuera de las guías metálicas.
El ruido del choque, descrito por varios testigos como una explosión seca seguida de un prolongado chirrido de metal, generó momentos de gran confusión entre los pasajeros. Algunos fueron lanzados contra los asientos y barras de sujeción, mientras otros cayeron al suelo por la inercia del impacto. De inmediato se produjeron escenas de pánico, con gritos y personas intentando abandonar el tranvía sin saber con certeza qué había ocurrido ni si existía riesgo de incendio o de un segundo accidente.
El conductor activó los protocolos de emergencia y detuvo completamente la unidad pocos metros después del punto de colisión. Las puertas fueron abiertas manualmente y comenzó la evacuación ordenada de los viajeros, muchos de los cuales presentaban signos evidentes de shock. Personal del propio servicio tranviario fue el primero en asistir a los ocupantes, guiándolos hacia una zona segura y alejándolos de la infraestructura dañada.
En cuestión de minutos, el lugar se llenó de vehículos de emergencia. Ambulancias, patrullas policiales y equipos de bomberos acudieron al puente de Taco para asegurar el perímetro, atender a los heridos y evaluar los daños. Varios pasajeros tuvieron que ser atendidos in situ por contusiones, cortes leves y crisis de ansiedad, mientras que algunos fueron trasladados a centros hospitalarios para realizar pruebas complementarias ante la sospecha de lesiones internas o traumatismos cervicales.
El camión implicado quedó detenido a escasa distancia del tranvía, con la parte frontal visiblemente dañada. Su conductor, que salió del vehículo por su propio pie, fue sometido a una primera evaluación médica y posteriormente interrogado por los agentes para esclarecer las circunstancias exactas que condujeron a la colisión. Las primeras hipótesis apuntan a una posible maniobra indebida o a un error de cálculo al aproximarse al paso ferroviario, aunque no se descartan otros factores como una distracción, un fallo mecánico o una señalización defectuosa.
El descarrilamiento obligó a suspender de inmediato la circulación de tranvías en ambos sentidos en ese tramo, generando importantes alteraciones en el transporte público durante varias horas. Cientos de usuarios se vieron obligados a buscar rutas alternativas, mientras se habilitaban servicios especiales de autobuses para cubrir parte del recorrido interrumpido. El tráfico rodado en el entorno del puente de Taco también sufrió cortes y desvíos, lo que provocó retenciones y complicaciones en plena hora punta.
Los técnicos desplazados al lugar comenzaron a trabajar en la inspección de la vía, los sistemas eléctricos y la estructura del puente, con el objetivo de determinar el alcance real de los daños. La operación de retirada del tranvía descarrilado se perfiló como compleja, debido al peso del convoy y a la necesidad de evitar daños adicionales en la infraestructura. Para ello fue necesario movilizar grúas de gran tonelaje y equipos especializados en incidentes ferroviarios urbanos.
Más allá de las consecuencias inmediatas, el accidente ha reabierto el debate sobre la seguridad en los cruces entre tráfico rodado y transporte tranviario en zonas de alta densidad. Vecinos y usuarios habituales del servicio señalaron que el puente de Taco es un punto especialmente delicado, donde confluyen camiones de reparto, vehículos privados y el paso frecuente de tranvías. Algunos recordaron que ya se habían producido incidentes menores en el pasado y reclamaron una revisión urgente de la señalización, los sistemas de protección y los controles de acceso.
Mientras avanzan las investigaciones para esclarecer responsabilidades, la prioridad sigue siendo garantizar la seguridad de los pasajeros y restablecer el servicio en condiciones óptimas. La imagen del convoy parcialmente fuera de la vía, detenido en mitad del puente, se convirtió en una estampa impactante que resume la gravedad de lo ocurrido y el riesgo que supuso para decenas de personas.
A última hora de la tarde, los trabajos de aseguramiento continuaban y se esperaba que la circulación no pudiera reanudarse hasta completar una revisión exhaustiva de todo el tramo afectado. El accidente, aunque sin consecuencias fatales, deja una huella profunda en la memoria colectiva y plantea serias preguntas sobre la convivencia entre infraestructuras ferroviarias y tráfico pesado en uno de los corredores más transitados de Tenerife.





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