María Corina Machado , líder de la oposición venezolana y ganadora del Premio Nobel de la Paz , ofreció este miércoles en Washington una de...
María Corina Machado, líder de la oposición venezolana y ganadora del Premio Nobel de la Paz, ofreció este miércoles en Washington una declaración ampliamente enfocada en la situación política de Venezuela tras reunirse con el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio. En sus palabras, Machado subrayó que su principal objetivo ahora es regresar lo antes posible a Venezuela para “acompañar a los venezolanos y acelerar, desde Venezuela, esta transición”, aunque aclaró que todavía hay “acuerdos y conversaciones” en curso que deben concretarse antes de dar ese paso definitivo.
La dirigente enfatizó que su enfoque no es favorecer una mera “estabilidad” del régimen, sino una transición real hacia la democracia, en la que no queden sectores del actual gobierno en el poder. Insistió en que “todo lo que podamos hacer para favorecer la transición, no la estabilidad… ese no es el problema”, una frase que resume su distancia con cualquier proceso que mantenga intacta la estructura del chavismo. Machado rechazó categóricamente la idea de una solución política tipo “rusa”, es decir, una transición en la que “las mafias se queden en el poder”, subrayando su exigencia de que el cambio sea profundo y auténtico.
En cuanto a la figura de Delcy Rodríguez, presidenta interina de Venezuela y excolaboradora cercana de Nicolás Maduro, Machado fue clara: “No es lo que Delcy dice, sino lo que hace. Evaluemos en base a los hechos”. Aunque reconoció que Rodríguez ha afirmado que ya no responde a órdenes del exterior, Machado considera que esa retórica no es suficiente y que se debe observar la conducta real del gobierno para evaluar su compromiso con una transición democrática.
La líder opositora también destacó cambios que consideró “impensables” en el país hasta hace poco, señalando que comienza a debilitarse el aparato represivo del régimen venezolano. Aunque advirtió que “no es suficiente”, afirmó que las señales son “extraordinarias”, citando manifestaciones estudiantiles y la movilización de padres y familiares de presos políticos frente a centros de detención como signos de una sociedad civil que se atreve a desafiar al poder.
Machado también abordó la situación de los presos políticos, recordando que, pese a la liberación de cientos de personas, hay todavía más de 700 detenidos, incluyendo miembros de las fuerzas armadas, y que se siguen registrando nuevas detenciones. En este contexto, llamó a no abandonar a los que aún sufren persecución y a que las voces de los venezolanos continúen alzándose por la libertad y la justicia.
La oposición venezolana, representada por Machado, ha recibido un respaldo explícito de la administración de Estados Unidos, algo que ella valoró como fundamental para los avances alcanzados hasta ahora. Machado destacó que el apoyo internacional, y de manera especial el de Washington, ha sido clave para abrir espacios políticos que parecían imposibles semanas atrás.
Sin embargo, el panorama sigue siendo complejo. Aunque Machado se muestra optimista respecto a una transición democrática, también reconoce que quedan desafíos enormes. En sus declaraciones, insistió en que la transición debe permitir el retorno seguro de millones de venezolanos que han tenido que emigrar por la crisis, así como la restitución de instituciones que garanticen justicia, derechos y oportunidades para la reconstrucción del país.
Finalmente, aunque reafirmó su intención de regresar a Venezuela muy pronto, Machado subrayó que su estrategia es flexible y está sujeta a las condiciones necesarias para garantizar su seguridad y la efectividad del proceso de transición, dejando claro que su compromiso es con la causa democrática y no con su persona.





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