Un amplio sistema de borrascas atlánticas amenaza con provocar un episodio de lluvias muy intensas en buena parte del sur y oeste de Europa...
Un amplio sistema de borrascas atlánticas amenaza con provocar un episodio de lluvias muy intensas en buena parte del sur y oeste de Europa, según los mapas de precipitación acumulada del modelo europeo ECMWF. La imagen muestra un escenario dominado por colores rojos, morados y rosados sobre la Península Ibérica, el oeste de Francia, Italia y zonas del Mediterráneo, lo que indica acumulados que podrían superar ampliamente los 100 litros por metro cuadrado en un periodo de poco más de dos semanas.
España aparece como una de las regiones más afectadas, con especial incidencia en el suroeste y centro peninsular. Andalucía, Extremadura, Castilla-La Mancha y amplias áreas de la Meseta podrían recibir cantidades de lluvia muy por encima de lo habitual para esta época del año. En algunos puntos del valle del Guadalquivir y del sistema Central, los modelos apuntan a acumulados cercanos o incluso superiores a los 150 litros por metro cuadrado, una cifra que eleva el riesgo de crecidas de ríos, desbordamientos puntuales e inundaciones en zonas bajas.
Portugal y el oeste de Francia también quedan bajo la influencia directa de este tren de frentes atlánticos. En estas áreas, las precipitaciones persistentes podrían saturar rápidamente los suelos, ya de por sí húmedos en pleno invierno, aumentando la probabilidad de desprendimientos y problemas en infraestructuras. En el norte de África, especialmente en Marruecos, se prevén igualmente lluvias destacadas, algo positivo para los embalses, pero potencialmente peligroso si se concentran en cortos periodos de tiempo.
En contraste, el norte y noreste de Europa aparecen dominados por tonos azules, lo que indica precipitaciones mucho más moderadas. Escandinavia, los países bálticos y gran parte de Europa oriental mantendrían un patrón más seco o con nevadas débiles, dentro de un contexto invernal estable. Esta marcada diferencia entre el sur húmedo y el norte más seco refleja un bloqueo atmosférico que favorece la entrada continua de borrascas por el Atlántico hacia latitudes más bajas.
Los expertos advierten de que, aunque se trata de una previsión a medio plazo, la señal es lo suficientemente clara como para activar planes de vigilancia hidrológica. Las autoridades podrían reforzar la atención en cuencas sensibles como el Tajo, el Guadiana y el Guadalquivir, donde una sucesión de temporales puede provocar aumentos rápidos del caudal.
Además de los riesgos, este episodio podría aliviar la situación de sequía en varias regiones del Mediterráneo occidental, donde los embalses y acuíferos arrastran déficits desde campañas anteriores. Sin embargo, los meteorólogos insisten en que la clave será la distribución temporal de las lluvias: precipitaciones persistentes pero moderadas serían beneficiosas, mientras que episodios torrenciales concentrados podrían causar daños significativos.
Durante los próximos días, los servicios meteorológicos actualizarán estas previsiones y emitirán avisos si se confirma este escenario de lluvias excepcionales que podría marcar el final de enero y el inicio de febrero en gran parte del sur de Europa.





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