La deforestación en la Amazonía de Brasil se redujo un 35,4% entre agosto de 2025 y enero de 2026 en comparación con el mismo período del a...
La deforestación en la Amazonía de Brasil se redujo un 35,4% entre agosto de 2025 y enero de 2026 en comparación con el mismo período del año anterior, de acuerdo con un informe elaborado por el Instituto Nacional de Pesquisas Espaciais. El dato fue recibido por el Gobierno brasileño como una señal contundente de cambio de tendencia tras años de fuerte presión sobre los ecosistemas forestales, y se presenta como el registro más bajo de deforestación desde que existen mediciones sistemáticas en la serie histórica.
El informe se basa en el monitoreo continuo mediante imágenes satelitales de alta resolución, que permiten identificar tanto la tala directa como los procesos de degradación progresiva del bosque, como incendios, apertura de caminos clandestinos, explotación maderera selectiva y ocupaciones ilegales. A diferencia de otros relevamientos, el sistema utilizado por la agencia espacial brasileña puede detectar áreas donde el bosque aún permanece en pie, pero ha sido severamente afectado por actividades humanas, lo que amplía la comprensión real del daño ambiental.
Según las autoridades, la caída de la deforestación refleja el impacto de una combinación de factores. Entre ellos se destacan el refuerzo de los operativos de fiscalización ambiental, el aumento de sanciones contra la minería ilegal, la recuperación de mecanismos de control sobre tierras públicas y la reactivación de políticas de protección de territorios indígenas. Además, se subraya el papel de la cooperación entre organismos federales, fuerzas de seguridad y gobiernos estaduales para actuar de forma más rápida frente a alertas satelitales.
La Amazonía es considerada uno de los principales reguladores climáticos del planeta, ya que influye en la formación de lluvias en gran parte de Sudamérica y en el equilibrio del carbono a escala global. Su capacidad de absorber dióxido de carbono y liberar humedad a la atmósfera convierte al bosque en una pieza clave para mitigar los efectos del cambio climático. Por ese motivo, la reducción registrada es observada con atención por la comunidad científica internacional, que durante los últimos años advirtió sobre el riesgo de que el ecosistema alcance un punto de no retorno.
El descenso del 35,4% no implica, sin embargo, que el problema esté resuelto. Especialistas en conservación ambiental recuerdan que todavía se pierden miles de hectáreas de selva cada mes y que la presión sobre los recursos naturales sigue siendo elevada en regiones vinculadas a la expansión agropecuaria, la extracción ilegal de madera y el avance de redes criminales asociadas al narcotráfico y a la minería clandestina. En varias zonas, la deforestación ya provocó la fragmentación del hábitat, afectando de forma directa a especies emblemáticas y a comunidades tradicionales que dependen del bosque para su subsistencia.
El informe del Inpe también remarca que la mejora se da en un contexto de mayor transparencia en el acceso a los datos ambientales. Las plataformas públicas de monitoreo permiten a investigadores, organizaciones no gubernamentales y gobiernos locales seguir casi en tiempo real la evolución de los focos de deforestación, lo que fortalece la capacidad de denuncia y la presión social para actuar con rapidez.
Desde el Ejecutivo brasileño destacan que este resultado es un paso fundamental para recuperar la credibilidad internacional del país en materia ambiental y climática. La protección de la Amazonía se ha convertido nuevamente en un eje central de la política exterior de Brasil, especialmente en negociaciones comerciales y foros multilaterales donde el desempeño ambiental es un factor cada vez más relevante.
A pesar del optimismo, los propios responsables del monitoreo advierten que el desafío ahora es sostener esta tendencia en el tiempo. El mantenimiento de presupuestos adecuados, la continuidad de los operativos en territorio y el fortalecimiento de las economías locales basadas en el uso sostenible del bosque serán determinantes para que la reducción de la deforestación no sea un hecho aislado, sino el inicio de una recuperación real y duradera de uno de los ecosistemas más valiosos del planeta.
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