El Congreso de los Diputados ha rechazado la proposición de ley presentada por Vox para prohibir el uso del burka y otras prendas que cub...
El Congreso de los Diputados ha rechazado la proposición de ley presentada por Vox para prohibir el uso del burka y otras prendas que cubren totalmente el rostro en espacios públicos. La iniciativa solo ha contado con el respaldo del Partido Popular y de Unión del Pueblo Navarro, mientras que Coalición Canaria se ha abstenido y el resto de grupos parlamentarios ha votado en contra.
Durante el debate, los partidos que sostienen al Gobierno y otras formaciones de la oposición, entre ellas el Partido Socialista Obrero Español, Sumar, Podemos, Esquerra Republicana de Catalunya y Compromís, han coincidido en acusar a Vox de promover un discurso que, a su juicio, estigmatiza a una parte de la población y no contribuye a mejorar la situación de las mujeres a las que dice querer proteger.
Los portavoces de estas formaciones han defendido que prohibir el burka en la vía pública o en espacios abiertos al público no constituye una política eficaz para combatir la desigualdad ni la violencia machista. En sus intervenciones, han subrayado que las soluciones deben centrarse en políticas sociales, educativas y de integración, y han advertido de que una medida de este tipo podría reforzar la discriminación hacia comunidades ya vulnerables.
Desde la tribuna, la diputada de Vox Blanca Armario ha sido la encargada de defender el texto. En su discurso ha calificado el burka como una “mazmorra textil y móvil” y ha sostenido que la prohibición no persigue a ninguna religión concreta, sino que pretende salvaguardar, según sus palabras, la dignidad de la mujer y los valores culturales de España. Armario ha reconocido que se trata de un debate incómodo para parte del hemiciclo, pero ha insistido en que es necesario para preservar lo que considera la identidad de la sociedad española.
El Partido Popular, que ha respaldado la iniciativa, ha argumentado que existen razones de seguridad y de convivencia que justifican regular el uso de prendas que cubren totalmente el rostro en espacios públicos, aunque ha tratado de distanciarse de algunos de los términos empleados por Vox durante el debate. Por su parte, UPN ha defendido que la propuesta debía analizarse sin prejuicios ideológicos y con una visión práctica sobre la integración y el respeto a los valores constitucionales.
En cambio, desde las filas socialistas y de Sumar se ha recalcado que España ya dispone de herramientas legales suficientes para garantizar la seguridad ciudadana y que no es necesario introducir una prohibición general que, en su opinión, puede chocar con derechos fundamentales como la libertad ideológica y religiosa. Los portavoces de estos grupos han alertado además de que este tipo de iniciativas suelen alimentar un clima de confrontación social.
La votación ha evidenciado, una vez más, la soledad parlamentaria de Vox en este tipo de propuestas de carácter identitario y cultural, así como las dificultades del PP para ampliar alianzas en iniciativas sensibles que afectan a derechos fundamentales. La abstención de Coalición Canaria, por su parte, ha sido interpretada como un gesto de prudencia ante un debate que consideran complejo y con múltiples implicaciones sociales.
Con el rechazo de la proposición, la Cámara cierra por ahora la vía legislativa para una prohibición general del burka en espacios públicos, aunque el debate sobre integración, libertad religiosa y derechos de las mujeres continúa siendo un asunto recurrente en la agenda política española.





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