Hace cinco años, España marcó un hito en su historia numismática con la emisión de la primera moneda bullion de oro acuñada por la Fábrica ...
Hace cinco años, España marcó un hito en su historia numismática con la emisión de la primera moneda bullion de oro acuñada por la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre-Real Casa de la Moneda (FNMT-RCM), una pieza de inversión que combinaba valor artístico, escaso volumen de producción y la cotización del oro como principal activo. La moneda, dedicada al lince ibérico, fue lanzada en 2021 con un peso de una onza troy de oro puro de 999,9 milésimas y un valor facial simbólico de 1,5 euros, una cifra muy inferior al valor real del metal precioso que contiene.
Diseñada con sello “Proof” o con acabado de alta calidad, la pieza lucía en su reverso la imagen de la cabeza del lince ibérico, un felino autóctono de la Península Ibérica y especie emblemática de la fauna española, mientras que en el anverso se reproducían los motivos de un real de a ocho columnario, la histórica moneda española que circuló internacionalmente durante siglos.
La FNMT estableció una tirada máxima de solo 12 000 unidades, lo que desde el inicio la convirtió en una pieza rara y deseada tanto por coleccionistas como por inversores en oro físico. Este tipo de emisiones bullion se diferencia de las monedas de colección tradicionales en que su precio de venta no está prefijado, sino que se calcula en función del precio spot del oro en el momento de la compra más un margen, en este caso del 10%, lo que reflejaba directamente el coste real del oro fino contenido.
En su lanzamiento al mercado, el precio de venta de la moneda de lince ibérico rondaba aproximadamente los 1 670 euros, una cifra que ya reflejaba el valor intrínseco del oro en ese momento más el recargo aplicado para la comercialización. Para muchos compradores, esta pieza representó una oportunidad atractiva de inversión en oro físico dentro de España, combinando una oferta limitada con la expectativa de que el precio del oro aumentara.
Desde entonces, el mercado de metales preciosos ha experimentado significativos movimientos al alza. La cotización del oro ha subido de forma notable en los últimos años, impulsada por factores globales como la incertidumbre económica, tensiones geopolíticas y la percepción del oro como activo refugio, lo que ha elevado su valor hasta alcanzar niveles históricamente altos. Este contexto ha influido directamente en la revalorización de monedas bullion como la emitida en 2021.
Hoy, esa moneda bullion de oro de una onza dedicada al lince ibérico tiene un valor de mercado de aproximadamente 4 238 euros a peso, más del doble de su precio original y más de cuatro veces su valor facial de 1,5 euros. Este incremento responde tanto al alza del precio del oro como al atractivo de una emisión limitada y buscada por coleccionistas. El mercado numismático y los distribuidores especializados valoran estas piezas como activos que no solo preservan valor, sino que también pueden ofrecer rentabilidades interesantes a medio y largo plazo para quienes las adquirieron hace años.
Además del éxito de esta primera edición, la FNMT ha continuado con series bullion adicionales dedicadas a otros motivos de la fauna ibérica, como el toro, el caballo cartujano o el águila imperial, todas con características similares de peso y valor facial, pero con nuevas temáticas que mantienen el interés tanto de coleccionistas como de inversores.
En definitiva, la emisión de la moneda de oro del lince ibérico no solo supuso un paso relevante en la historia de la numismática española, sino que ha demostrado ser una inversión rentable para quienes apostaron por ella al inicio de la serie.





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