La ofensiva criminal desatada tras la caída de Nemesio Oseguera Cervantes , alias “El Mencho”, dejó un saldo preliminar de 28 agentes de seg...
La ofensiva criminal desatada tras la caída de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, dejó un saldo preliminar de 28 agentes de seguridad asesinados y al menos 85 bloqueos en carreteras y zonas urbanas, según el primer balance oficial presentado por el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, durante su comparecencia en la conferencia matutina del Gobierno.
De acuerdo con la información proporcionada por el titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, la reacción del crimen organizado fue inmediata y coordinada en varios estados del país, con un patrón de actuación que incluyó incendios de vehículos, toma de carreteras estratégicas, ataques armados contra patrullas y agresiones directas a instalaciones de fuerzas de seguridad. Las autoridades calificaron la respuesta como una ofensiva de tipo “narcoterrorista” por su impacto sobre la población civil y la infraestructura crítica.
El despliegue violento se produjo después de que fuerzas federales confirmaran la neutralización del máximo líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, organización considerada una de las más poderosas y violentas de América Latina. La estructura del grupo, con presencia territorial en amplias regiones del país, permitió que la reacción fuera ejecutada casi de manera simultánea en distintos puntos, dificultando la capacidad de respuesta inmediata de los cuerpos de seguridad locales.
García Harfuch detalló que, entre las víctimas mortales, se encuentran elementos de la Guardia Nacional, policías estatales y municipales, así como personal de apoyo operativo que se encontraba en labores de patrullaje y contención. Además, confirmó que decenas de agentes resultaron heridos y que varios cuarteles y bases temporales fueron atacados con armas de alto poder.
Los 85 bloqueos contabilizados incluyeron carreteras federales, accesos a capitales estatales, avenidas principales y entronques logísticos clave para el transporte de mercancías. En varios puntos, grupos armados atravesaron camiones de carga incendiados para impedir el paso de convoyes militares, mientras que en zonas urbanas se reportaron tiroteos prolongados que obligaron al cierre de comercios, escuelas y oficinas públicas.
El secretario subrayó que el objetivo de estas acciones fue generar caos, paralizar la movilidad y presionar al Estado mediante el miedo colectivo. “Se trata de una reacción directa a la desarticulación de su principal liderazgo”, afirmó, al tiempo que destacó que las fuerzas federales habían previsto un escenario de escalada violenta tras el operativo.
En respuesta a la crisis, el Gobierno federal activó protocolos de emergencia y ordenó el despliegue de refuerzos militares y policiales en los estados más afectados, con especial atención en el occidente del país, donde el grupo criminal mantiene su base histórica de operaciones. Las autoridades también reforzaron la seguridad en aeropuertos, puertos, plantas energéticas y centros de comunicaciones, considerados objetivos sensibles.
Aunque el balance presentado es preliminar, el propio García Harfuch reconoció que el número de incidentes podría aumentar a medida que se consolide la información procedente de fiscalías estatales y mandos regionales. También señaló que se mantienen operativos activos para localizar a los responsables directos de los ataques y desarticular células que habrían sido activadas específicamente para esta ofensiva.
Desde el Ejecutivo se insistió en que la muerte de “El Mencho” representa un golpe estructural al Cártel Jalisco Nueva Generación, pero se admitió que el proceso de reacomodo interno dentro de la organización podría generar nuevos episodios de violencia en el corto plazo. Analistas de seguridad consultados por medios locales coinciden en que la fragmentación de mandos y la disputa por el control territorial podrían abrir una etapa de alta inestabilidad, especialmente en corredores estratégicos para el tráfico de drogas y armas.
El Gobierno aseguró que no habrá marcha atrás en la estrategia contra las organizaciones criminales y que los responsables de esta oleada de ataques enfrentarán cargos por terrorismo, homicidio y delincuencia organizada, en uno de los episodios más graves de violencia coordinada registrados en los últimos años en México.





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