El Gobierno nacional confirmó que, tras conocerse la muerte de un presunto jefe del crimen organizado vinculado al Cártel Jalisco Nueva Gene...
El Gobierno nacional confirmó que, tras conocerse la muerte de un presunto jefe del crimen organizado vinculado al Cártel Jalisco Nueva Generación, se desató una serie de enfrentamientos armados, disturbios y movimientos de hombres armados en distintos puntos del estado de Jalisco, una de las entidades más golpeadas en los últimos años por la violencia ligada al narcotráfico. La situación obligó a las autoridades federales y estatales a activar protocolos de seguridad de alto nivel y a ordenar el cierre temporal del Aeropuerto Internacional de Puerto Vallarta, ante el riesgo de que los disturbios se extendieran a zonas estratégicas para el transporte de pasajeros.
De acuerdo con información oficial, los primeros reportes de incidentes comenzaron pocas horas después de que se difundiera la noticia del fallecimiento del líder criminal, cuya identidad no ha sido confirmada públicamente mientras avanzan las investigaciones. En distintos municipios se registraron bloqueos de carreteras, quema de vehículos, presencia de convoyes armados y enfrentamientos esporádicos con fuerzas de seguridad. Las autoridades subrayaron que se trata de una situación aún en desarrollo y que la prioridad inmediata es garantizar la integridad de la población civil.
El cierre del aeropuerto generó un fuerte impacto en una de las zonas turísticas más importantes del país. Decenas de vuelos fueron retrasados o cancelados de forma preventiva, mientras se desplegaban elementos de seguridad en los accesos a la terminal aérea y en los principales corredores viales de la región. Las autoridades aeroportuarias explicaron que la medida fue adoptada como precaución ante la posibilidad de que los grupos armados intentaran realizar acciones de alto impacto o bloquear las principales vías de comunicación.
El CJNG es considerado por las propias autoridades como uno de los grupos criminales más poderosos, con una estructura operativa extendida en gran parte del territorio nacional y una capacidad de fuego que le ha permitido sostener disputas con organizaciones rivales y con el propio Estado. Su presencia en Jalisco es particularmente fuerte, no sólo por tratarse de su principal bastión histórico, sino también por la relevancia logística y económica que tiene la región para el tráfico de drogas, armas y otros delitos de alto impacto.
Fuentes federales señalaron que, tras los primeros disturbios, se ordenó el envío de refuerzos del Ejército, la Guardia Nacional y corporaciones estatales a los puntos considerados más sensibles. Los operativos incluyen patrullajes aéreos y terrestres, instalación de retenes y el refuerzo de la vigilancia en carreteras, centros urbanos y zonas turísticas. El objetivo, explicaron, es evitar que los enfrentamientos se propaguen y que la violencia afecte de manera directa a la población.
Desde el Gobierno se insistió en que la muerte del capo narco no significa, por sí sola, un debilitamiento inmediato de la organización criminal. Por el contrario, las autoridades reconocen que estos episodios suelen generar reacomodos internos y disputas de poder que, en el corto plazo, pueden traducirse en un incremento de la violencia. En ese sentido, los analistas consultados advierten que la reacción registrada en Jalisco responde a una lógica de demostración de fuerza y control territorial, tanto hacia grupos rivales como hacia el propio Estado.
Mientras tanto, los habitantes de las zonas afectadas permanecen bajo un clima de incertidumbre. Escuelas y comercios redujeron actividades en varios municipios y las autoridades recomendaron a la población evitar desplazamientos innecesarios hasta que se normalice la situación. El Gobierno federal reiteró que continuará informando de manera oficial conforme se confirmen nuevos datos y llamó a no difundir rumores que puedan generar pánico. La situación, subrayaron, sigue siendo monitoreada minuto a minuto.





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