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El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM), bajo el liderazgo del almirante Brad Cooper, ha informado que las fuerzas estadounidenses han alcanzado casi 2.000 objetivos militares en Irán durante los primeros cuatro días de la operación denominada Operation Epic Fury. Esta campaña aérea, naval y cibernética, iniciada en las primeras horas del sábado 28 de febrero de 2026 por orden directa del presidente Donald Trump, representa la mayor concentración de poderío militar estadounidense en Oriente Medio en una generación, superando en escala inicial a la famosa fase de "shock and awe" de la invasión de Irak en 2003.
En un video actualizado difundido el martes 3 de marzo a través de las cuentas oficiales de CENTCOM en plataformas como X y Facebook, el almirante Cooper detalló los avances logrados en menos de 100 horas de operaciones continuas. Según sus declaraciones, las fuerzas estadounidenses han empleado más de 2.000 municiones de precisión para golpear instalaciones clave del régimen iraní, priorizando aquellas que representaban amenazas inminentes. Entre los blancos destruidos o gravemente dañados se incluyen centros de mando y control de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC), sistemas de defensa aérea, cientos de misiles balísticos junto con sus lanzadores, drones de ataque, sitios de lanzamiento y aeródromos militares.
Cooper enfatizó que las defensas aéreas iraníes han sido "severamente degradadas", lo que ha reducido drásticamente la capacidad de Teherán para responder de manera efectiva a los ataques aliados. En términos operativos simples, resumió la estrategia con una frase contundente: "Nos centramos en derribar todo lo que pueda dispararnos". Esta aproximación ha permitido mantener un ritmo de strikes 24/7, desde el fondo del mar hasta el espacio y el ciberespacio, involucrando a más de 50.000 tropas estadounidenses, alrededor de 200 aviones de combate, dos portaaviones (incluyendo el USS Abraham Lincoln y posiblemente el USS Nimitz), destructores lanzamisiles, bombarderos B-1 y B-2, cazas F-22, F-35 y F-16, drones MQ-9 Reaper y sistemas de defensa antimisiles como Patriot y THAAD.
Adicionalmente, el comandante destacó el impacto en la Armada iraní: hasta el momento, se han hundido 17 buques, incluyendo la submarina más operativa de Irán, lo que ha dejado sin presencia naval operativa al país en el Golfo Pérsico, el Estrecho de Ormuz y el Golfo de Omán. Cooper afirmó que "hoy no hay un solo barco iraní navegando en esas aguas clave", y que la capacidad de Irán para contraatacar está disminuyendo rápidamente.
La operación, coordinada en parte con Israel —que ha llevado a cabo oleadas adicionales contra sitios de misiles y defensas aéreas—, responde a una escalada previa que incluyó protestas masivas en Irán durante 2025-2026 reprimidas violentamente, acusaciones de desarrollo de armas nucleares y amenazas a la navegación internacional. CENTCOM ha reportado bajas estadounidenses limitadas (al menos seis militares fallecidos en los primeros días), con daños mínimos en instalaciones propias y sin interrupciones en las operaciones.
Cooper calificó el progreso como "por delante del plan establecido" y subrayó que la campaña continúa sin pausa, con más activos en camino y un enfoque en la destrucción dinámica de amenazas. Aunque no se ha anunciado una invasión terrestre, el Pentágono ha indicado que las opciones permanecen abiertas. Irán, por su parte, ha reivindicado control sobre el Estrecho de Ormuz y lanzado contraataques, pero las evaluaciones estadounidenses indican un colapso significativo en su infraestructura ofensiva. Esta fase inicial marca un punto de inflexión en décadas de tensiones, con implicaciones potenciales para la estabilidad regional y global.





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