Según informa CNN, un alto funcionario estadounidense ha confirmado que Estados Unidos se está preparando para un importante aumento ("...
Según informa CNN, un alto funcionario estadounidense ha confirmado que Estados Unidos se está preparando para un importante aumento ("major uptick") de ataques contra Irán en las próximas 24 horas. Esta revelación llega en el tercer día de la operación militar conjunta entre Washington y Tel Aviv, conocida como Operation Epic Fury, que se inició el sábado con una serie de bombardeos aéreos masivos contra objetivos iraníes.
El conflicto escaló drásticamente tras los primeros ataques, que incluyeron strikes de precisión que eliminaron al líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, junto con decenas de altos mandos militares y funcionarios clave del régimen. Fuentes estadounidenses e israelíes han destacado que estos golpes iniciales desmantelaron gran parte de la estructura de mando y control de Irán, destruyendo defensas antiaéreas y nodos críticos. En total, se han alcanzado más de 1.200 objetivos en los primeros tres días, y las autoridades esperan duplicar esa cifra en las próximas horas gracias a un ritmo de operaciones descrito como "implacable".
Funcionarios israelíes han indicado que la capacidad de Irán para lanzar misiles balísticos se verá significativamente afectada en las próximas 24 horas, lo que podría reducir drásticamente el volumen de fuego retaliatorio contra Israel. Mientras tanto, el presidente Donald Trump, en una entrevista telefónica con el periodista Jake Tapper de CNN, advirtió que la "gran ola" ("big wave") aún está por venir y que la operación está "adelantada en el cronograma". Trump enfatizó que la campaña podría extenderse entre cuatro y cinco semanas, aunque no descartó prolongarla más si fuera necesario. En declaraciones separadas, no excluyó el envío de tropas terrestres estadounidenses a Irán si se considera esencial para neutralizar amenazas.
Irán ha respondido con lanzamientos de misiles contra Israel y ataques directos contra instalaciones estadounidenses en la región, incluyendo uno en Kuwait que mató a seis militares estadounidenses y dejó a otros 18 gravemente heridos. Explosiones se han reportado en ciudades del Golfo como Dubái, Abu Dabi y Doha, mientras que Hezbolá se ha sumado al intercambio de fuego con Israel, ampliando el riesgo de una guerra regional. El Departamento de Estado de EE.UU. ha emitido una alerta urgente instando a los ciudadanos estadounidenses a abandonar inmediatamente varios países de Medio Oriente por graves riesgos de seguridad.
El impacto económico ya se siente: los precios del petróleo se han disparado, las bolsas globales han caído y el oro ha subido como activo refugio. En Irán, la Media Luna Roja reporta al menos 555 muertos desde el inicio de los bombardeos, con daños en hospitales y zonas civiles que han generado preocupación internacional. El secretario de Defensa Pete Hegseth ha insistido en que el objetivo principal es eliminar la amenaza de misiles balísticos de corto alcance y la capacidad naval iraní, aunque algunos comentarios oficiales han abierto la puerta a un posible cambio de régimen sin declararlo explícitamente como meta.
En el plano interno de EE.UU., una encuesta reciente de CNN muestra que casi seis de cada diez estadounidenses desaprueban la decisión de iniciar acciones militares contra Irán, con temores crecientes a un conflicto prolongado y más bajas. Trump ha reconocido la posibilidad de más bajas estadounidenses, pero mantiene que la operación avanza con éxito y que el "big one" —el golpe decisivo— está próximo. La comunidad internacional observa con alarma cómo esta escalada podría desestabilizar aún más una región ya volátil, con implicaciones impredecibles para la seguridad global y la economía mundial.





.png)



COMMENTS