La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva , ha lanzado una advertencia contundente a los gobiernos ...
La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, ha lanzado una advertencia contundente a los gobiernos de todo el mundo sobre la fragilidad del actual contexto económico internacional. Durante una intervención en una conferencia celebrada en Tokio, la responsable del organismo financiero internacional pidió a los líderes políticos prepararse para escenarios extremos que, aunque parezcan improbables hoy, podrían materializarse rápidamente en un entorno global marcado por tensiones geopolíticas, volatilidad energética y una recuperación económica desigual.
Georgieva subrayó que la economía mundial atraviesa un momento especialmente delicado en el que múltiples factores de riesgo se están acumulando al mismo tiempo. Entre ellos destacó el aumento de las tensiones internacionales, los conflictos regionales que amenazan el suministro energético, el elevado nivel de deuda pública y privada en muchas economías, y la persistente presión inflacionaria que aún afecta a numerosos países. Según explicó, esta combinación puede generar shocks inesperados capaces de alterar con rapidez las previsiones de crecimiento y estabilidad financiera.
Uno de los elementos que más preocupa al organismo es la sensibilidad de la economía mundial frente a posibles subidas en el precio del petróleo. Georgieva recordó que el mercado energético sigue siendo uno de los motores más importantes de la inflación global. Según los cálculos del FMI, cada incremento del 10% en el precio del crudo podría traducirse en un aumento aproximado de 40 puntos básicos en la inflación mundial. Al mismo tiempo, ese mismo incremento podría restar alrededor de una décima al crecimiento del Producto Interior Bruto global, lo que evidencia hasta qué punto la energía sigue condicionando la salud económica internacional.
Este efecto dominó preocupa especialmente en un momento en el que muchos bancos centrales todavía mantienen políticas monetarias restrictivas para controlar la inflación. Si los precios de la energía vuelven a dispararse, los bancos centrales podrían verse obligados a prolongar los tipos de interés elevados durante más tiempo del previsto, lo que ralentizaría aún más la actividad económica, afectaría a la inversión y aumentaría la presión sobre países con altos niveles de endeudamiento.
En su discurso, Georgieva insistió en que los responsables políticos deben abandonar la idea de que el sistema económico global está protegido frente a grandes perturbaciones. Por el contrario, defendió que la planificación económica debe contemplar escenarios extremos. “Piensen en lo impensable y prepárense para ello”, afirmó, en referencia a la necesidad de que los gobiernos desarrollen estrategias de contingencia ante posibles crisis financieras, interrupciones en las cadenas de suministro o nuevas sacudidas en los mercados energéticos.
El FMI también advirtió de que la fragmentación geopolítica podría convertirse en otro factor de riesgo creciente para la economía global. La división del comercio internacional en bloques rivales, las sanciones económicas y la relocalización de cadenas de producción están cambiando la forma en que funcionan los mercados globales. Aunque estas dinámicas pueden ofrecer oportunidades para algunos países, también pueden reducir la eficiencia económica global y aumentar los costes para empresas y consumidores.
En este contexto, el organismo internacional insiste en que la cooperación entre países será fundamental para evitar que los riesgos actuales desemboquen en una nueva crisis global. Georgieva subrayó que la estabilidad financiera mundial dependerá de la capacidad de los gobiernos para coordinar políticas económicas, fortalecer sus sistemas financieros y construir economías más resilientes frente a shocks externos que, como ha advertido el FMI, podrían surgir cuando menos se esperen.





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