El presidente de Estados Unidos, Donald Trump , ha generado una profunda crisis diplomática con España al anunciar este martes que ordenará ...
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha generado una profunda crisis diplomática con España al anunciar este martes que ordenará “cortar todo el comercio” y todas las relaciones económicas con ese país después de que el Gobierno español se negara a permitir que las bases militares de Rota y Morón se utilicen para apoyar la actual campaña de ataques contra Irán, conocida como Operación Furia Épica. La declaración se produjo en una comparecencia ante la prensa tras una reunión en la Casa Blanca con el canciller alemán, Friedrich Merz, y supone una escalada sin precedentes entre dos naciones que hasta ahora habían mantenido relaciones aliadas dentro de la OTAN y amplios vínculos comerciales.
Trump expresó su frustración por la postura de España calificándola de “terrible” y “poco amistosa”, y señaló que tras la negativa de Madrid no veía “nada que necesiten de España” y que su gobierno “no quiere tener nada que ver” con el país europeo. Insistió en que, a su juicio, Estados Unidos podría usar las bases españolas si lo deseara —“podemos volar y utilizarlas, nadie nos va a decir que no las usemos”— aunque inmediatamente matizó que no tiene intención de hacerlo, simplemente como parte de su argumento para justificar el corte de relaciones.
Además de la cuestión de las bases, Trump vinculó su reacción al desacuerdo sobre el gasto en defensa de España dentro de la OTAN, criticando que Madrid fue el único aliado que no aceptó el objetivo de destinar el 5 % del PIB a defensa y que, según él, “ni siquiera paga el 2 %”. Estas críticas formaron parte de su argumentación para justificar su decisión de cesar todas las negociaciones y considerar incluso la imposición de embargos.
La negativa española a autorizar el uso de las bases se fundamenta en el respeto al derecho internacional y al propio marco del convenio bilateral de defensa que regula la presencia militar estadounidense en esos enclaves. Las autoridades españolas han subrayado que dichas bases, aunque utilizadas por el Ejército de Estados Unidos, están bajo soberanía española y que cualquier acción militar ofensiva que no esté amparada por la Carta de las Naciones Unidas o acuerdos multilaterales no puede contar con su apoyo. Además, el Gobierno de Pedro Sánchez destacó que España mantiene un compromiso firme con la seguridad euroatlántica y que su decisión responde a principios de legalidad internacional, no a un rechazo absoluto de cooperación con Estados Unidos.
La reacción española también ha puesto de relieve los posibles límites legales a una medida de corte total del comercio. Como miembro de la Unión Europea, España forma parte del mercado único comunitario, y los acuerdos comerciales con Estados Unidos se negocian a nivel de la UE, lo que complica las intenciones de Washington de imponer un embargo unilateral. El Ejecutivo de Madrid ha advertido que cualquier revisión de las relaciones comerciales deberá respetar la autonomía empresarial, los tratados internacionales vigentes y los marcos legales que rigen las relaciones entre la UE y Estados Unidos.
La tensión bilateral se produce en medio de un contexto internacional más amplio, con la ofensiva militar en Irán y las divisiones entre aliados occidentales sobre el enfoque a seguir. Países como Alemania y otros socios de la OTAN han intentado mediar o rebajar la tensión, mientras que las tensiones internas dentro de la alianza y las implicaciones económicas de un posible cese de comercio entre Estados Unidos y España plantean un escenario complejo que podría tener repercusiones duraderas en la política exterior y económica de ambos países.





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