El Gobierno de Israel ha convocado a la encargada de negocios española tras la quema de una efigie del primer ministro Benjamin Netanyahu du...
El Gobierno de Israel ha convocado a la encargada de negocios española tras la quema de una efigie del primer ministro Benjamin Netanyahu durante la tradicional “Quema de Judas” celebrada en la localidad malagueña de El Burgo. El Ministerio de Exteriores israelí calificó el acto como una manifestación de “odio antisemita atroz” y vinculó directamente el episodio con lo que considera una “incitación sistemática” del Gobierno presidido por Pedro Sánchez. La protesta diplomática añade un nuevo capítulo a la tensión entre ambos países, que en los últimos meses han mantenido diferencias públicas por la guerra en Gaza y el reconocimiento internacional del Estado palestino.
Según el comunicado israelí, la quema del muñeco de Netanyahu durante las festividades de Pascua no puede interpretarse como una simple expresión satírica, sino como un acto ofensivo que, a su juicio, alimenta el antisemitismo. Desde Jerusalén se insistió en que este tipo de manifestaciones, aunque se enmarquen en tradiciones locales, contribuyen a un clima hostil y deben ser condenadas con firmeza por las autoridades españolas. La reacción incluyó la convocatoria de la representación diplomática española para pedir explicaciones y trasladar el malestar oficial.
Por su parte, el alcalde de El Burgo defendió la celebración y negó cualquier motivación antisemita. Explicó que la elección de la figura de Netanyahu se realizó como crítica política a la guerra y a lo que algunos vecinos consideran un “genocidio”, subrayando que no guarda relación con el origen étnico o religioso del dirigente israelí. El regidor recordó que la “Quema de Judas” es una tradición que se remonta a la década de 1940 y que cada año se elige una figura pública diferente para simbolizar el rechazo popular a comportamientos o acontecimientos controvertidos. En ese sentido, insistió en que la intención es satírica y reivindicativa, no discriminatoria.
La polémica se intensificó al recordarse que en 2025 la efigie quemada representó al expresidente estadounidense Donald Trump, lo que, según el consistorio, demuestra que la tradición no está dirigida contra un colectivo específico, sino contra personajes considerados polémicos por los organizadores o los vecinos. A lo largo de los años también se han quemado figuras que simbolizaban a políticos corruptos, criminales condenados o situaciones sociales que generaban rechazo, siguiendo la lógica simbólica propia de este tipo de rituales festivos.
Expertos en diplomacia señalan que este incidente refleja cómo eventos locales pueden adquirir dimensión internacional cuando involucran a líderes extranjeros y se interpretan dentro de un contexto geopolítico tenso. La “Quema de Judas” forma parte de un conjunto de celebraciones populares en distintos puntos de España, donde se utilizan muñecos o figuras para expresar críticas sociales, aunque en ocasiones la elección de personajes contemporáneos provoca controversias. Mientras tanto, el Gobierno español no ha emitido una condena formal del acto, pero fuentes diplomáticas subrayan que se trata de una tradición municipal y no de una iniciativa institucional.
La situación pone de relieve el delicado equilibrio entre libertad de expresión, tradiciones culturales y sensibilidades internacionales. Aunque el municipio insiste en el carácter satírico de la celebración, la reacción israelí evidencia que, en el actual contexto político, cualquier gesto simbólico puede interpretarse como una declaración con implicaciones diplomáticas más amplias.





.png)



COMMENTS