El proceso judicial abierto a raíz de la querella por presuntas calumnias ha registrado un nuevo giro tras la segunda incomparecencia de la...
El proceso judicial abierto a raíz de la querella por presuntas calumnias ha registrado un nuevo giro tras la segunda incomparecencia de la actriz Elisa Mouliaá en sede judicial. La ausencia reiterada ha llevado al juzgado a adoptar una medida poco habitual: el envío de un perito al domicilio de la denunciante para comprobar la situación médica que justificaría su baja y, por tanto, su imposibilidad de acudir a declarar.
La decisión se produce en el marco de una causa en la que el exdirigente político Íñigo Errejón interpuso una querella tras las acusaciones públicas vertidas por la actriz. El procedimiento se encuentra en fase de instrucción, con el objetivo de esclarecer si las manifestaciones realizadas por Mouliaá pueden constituir un delito de calumnias o si, por el contrario, se encuentran amparadas por el derecho a la denuncia de hechos presuntamente delictivos.
La ausencia de la actriz en dos citaciones consecutivas ha generado un punto de inflexión en el desarrollo del caso. En su justificación, se ha alegado una situación de baja médica que impediría su comparecencia, lo que ha motivado la intervención judicial para verificar de forma directa dicha circunstancia. El peritaje domiciliario busca determinar si el estado de salud alegado es compatible con la inasistencia a los requerimientos del juzgado.
En paralelo, el proceso ha continuado con la toma de declaración de varios testigos que estuvieron presentes en los hechos que dieron origen a la controversia. Estas declaraciones forman parte del conjunto de pruebas que el juez está recabando para reconstruir el contexto en el que se produjeron los acontecimientos denunciados.
Según las manifestaciones recogidas en sede judicial, algunos de estos testigos habrían descrito el estado de la actriz durante la noche en cuestión como tranquilo, sin signos aparentes de alteración significativa. Estas declaraciones se incorporan al expediente como elementos de contraste que deberán ser valorados en conjunto con el resto de indicios y pruebas disponibles.
El procedimiento se encuentra en una fase en la que el juez debe evaluar la consistencia de las distintas versiones y la existencia o no de indicios suficientes que permitan avanzar hacia una fase posterior del proceso. La falta de comparecencia de una de las partes introduce un elemento adicional de complejidad, ya que limita la posibilidad de confrontar directamente los testimonios.
La intervención de un perito en el domicilio de la actriz responde a la necesidad de garantizar el correcto desarrollo del procedimiento, evitando dilaciones indebidas y asegurando que las justificaciones presentadas se ajustan a la realidad. Este tipo de medidas, aunque poco frecuentes, están contempladas dentro de las facultades del juzgado para verificar circunstancias relevantes para la causa.
El caso se sitúa en un punto en el que confluyen cuestiones relacionadas con la credibilidad de las partes, la valoración de los testimonios y la interpretación jurídica de los hechos denunciados. La evolución del procedimiento dependerá en gran medida de las conclusiones que se extraigan de las pruebas en curso, incluida la verificación médica ordenada.
Mientras tanto, el juzgado mantiene abiertas todas las líneas de investigación, a la espera de que se produzcan nuevas actuaciones que permitan avanzar en el esclarecimiento de los hechos. La comparecencia de la actriz sigue siendo un elemento clave para el desarrollo del proceso, ya que su testimonio directo resulta fundamental en este tipo de procedimientos.
La situación refleja la complejidad de los casos en los que se entrecruzan denuncias públicas, procesos judiciales y valoraciones sobre hechos ocurridos en contextos privados. La resolución del caso requerirá un análisis detallado de todas las pruebas y declaraciones, así como una interpretación jurídica que determine si se ha producido o no una vulneración de derechos.





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