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Las nuevas regulaciones internacionales sobre seguridad aérea han introducido cambios significativos en el transporte y uso de baterías externas durante los vuelos. La actualización normativa impulsada por la Organización de Aviación Civil Internacional establece restricciones más estrictas para las conocidas powerbanks, dispositivos que hasta ahora eran habituales entre los pasajeros para cargar teléfonos móviles y otros aparatos electrónicos durante el trayecto. A partir de la entrada en vigor de estas medidas, el uso de estas baterías portátiles queda prohibido una vez que el avión se encuentra en cabina en fase de vuelo.
La modificación supone un cambio relevante para los viajeros, especialmente para aquellos que dependen de sus dispositivos electrónicos en trayectos largos. La normativa indica que las baterías externas no podrán utilizarse para alimentar teléfonos, tabletas, ordenadores portátiles u otros equipos mientras el avión esté en operación. Esto incluye tanto la conexión directa al dispositivo como el uso combinado con los puertos USB integrados en los asientos. La instrucción obliga a mantener las powerbanks completamente apagadas y almacenadas durante toda la duración del vuelo.
La restricción se enmarca dentro de una estrategia global de prevención de riesgos asociados a las baterías de litio. Estos dispositivos pueden sobrecalentarse o sufrir fallos internos que, en circunstancias extremas, podrían provocar incendios. En el entorno cerrado de una aeronave, este tipo de incidentes representa un riesgo elevado, lo que ha llevado a reforzar las medidas de seguridad. Las autoridades aeronáuticas consideran que limitar su uso reduce la probabilidad de incidentes durante el vuelo.
Además de la prohibición de uso, la normativa también introduce limitaciones en la cantidad de baterías externas que cada pasajero puede transportar. Las directrices impulsadas por la Asociación Internacional de Transporte Aéreo fijan un máximo de dos powerbanks por persona. Estas deberán transportarse obligatoriamente en el equipaje de mano y no podrán facturarse en la bodega del avión. La razón de esta exigencia es que, en caso de incidente, el personal de cabina puede actuar con mayor rapidez si los dispositivos se encuentran en la zona de pasajeros.
La regulación también especifica límites técnicos en la capacidad energética de las baterías permitidas. Las unidades que no superen los 100 Wh podrán transportarse sin autorización adicional. En cambio, aquellas que se sitúen entre los 100 Wh y los 160 Wh requerirán aprobación previa de la aerolínea. Los dispositivos que excedan ese límite tienen prohibido el acceso a la aeronave. Esta clasificación busca controlar el riesgo asociado a baterías de mayor capacidad, que pueden generar más calor en caso de fallo.
Otra novedad relevante afecta a la ubicación de estos dispositivos dentro del avión. Algunas aerolíneas han comenzado a indicar que las powerbanks deben colocarse bajo el asiento delantero y no en los compartimentos superiores. Esta medida pretende facilitar la detección rápida de cualquier problema y evitar que un incidente se produzca en zonas menos accesibles para la tripulación.
Entre las compañías que ya han comenzado a informar a sus pasajeros se encuentra Iberia, que ha incorporado estas indicaciones en sus comunicaciones previas al embarque. La aerolínea ha señalado que el cumplimiento de estas normas será obligatorio y que el personal de cabina podrá solicitar a los viajeros que guarden los dispositivos si detecta su uso durante el vuelo.
La nueva normativa impacta especialmente en los pasajeros que realizan trayectos de larga duración, donde la necesidad de mantener cargados los dispositivos es mayor. La prohibición obliga a planificar con antelación y a depender de los sistemas de carga integrados en el avión, siempre que estén disponibles y permitidos. También podría influir en la forma en que los viajeros organizan sus equipos electrónicos antes de embarcar.
El endurecimiento de las reglas refleja la preocupación creciente por la seguridad en cabina. Las baterías de litio han sido objeto de revisión constante en los últimos años debido a incidentes registrados en el transporte aéreo. Las autoridades buscan minimizar cualquier riesgo potencial mediante controles más estrictos y uniformes a nivel internacional.
La entrada en vigor de estas restricciones marca un cambio en la experiencia de los pasajeros. Las powerbanks seguirán estando permitidas, pero con limitaciones claras en su número, capacidad y uso. El objetivo principal es reforzar la seguridad durante el vuelo, reduciendo la probabilidad de incidentes relacionados con dispositivos electrónicos y adaptando las normas a la evolución tecnológica del transporte aéreo.
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