El presidente estadounidense Donald Trump ha pospuesto una vez más su ultimátum a Irán, evitando por el momento lo que él mismo había califi...
El presidente estadounidense Donald Trump ha pospuesto una vez más su ultimátum a Irán, evitando por el momento lo que él mismo había calificado como una posible “destrucción masiva” sobre el país persa. Esta es la quinta extensión desde que comenzó a imponer plazos el 21 de marzo, en medio de una escalada bélica que ya dura varias semanas y que involucra directamente a Estados Unidos, Israel e Irán.
Trump había amenazado con ataques devastadores contra plantas eléctricas, puentes y otra infraestructura crítica iraní si Teherán no reabría de forma completa, inmediata y segura el Estrecho de Ormuz, arteria vital por la que transita aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial. En declaraciones recientes, el mandatario llegó a advertir que “toda una civilización podría morir esta noche” si no se alcanzaba un acuerdo, y describió el martes como el posible “día de las plantas eléctricas y los puentes”. Sin embargo, justo antes de que expirara el plazo fijado para las 8 p.m. hora del este de EE.UU., Trump anunció a través de Truth Social que había decidido suspender cualquier acción militar inmediata.
La decisión se produjo tras intensas conversaciones diplomáticas, especialmente con mediadores paquistaníes. El primer ministro Shehbaz Sharif y el jefe del ejército pakistaní, Asim Munir, pidieron a Trump que detuviera la “fuerza destructiva” prevista para esa misma noche y permitiera un período adicional de negociaciones. Trump aceptó condicionar la pausa a que Irán garantice la reapertura completa del estrecho durante las próximas dos semanas.
Por su parte, Israel ha aceptado el alto el fuego de dos semanas propuesto por Trump, apenas una hora y media antes de que venciera el ultimátum. El gobierno israelí ha acordado suspender su campaña de bombardeos contra objetivos iraníes mientras continúan las conversaciones. Esta medida representa un alivio temporal en un conflicto que ha visto intercambios de misiles, ataques a instalaciones energéticas y tensiones que han elevado los precios del petróleo y generado preocupación global por una posible ampliación regional del conflicto.
La prórroga llega en un momento de alta tensión. Irán había rechazado previamente propuestas de alto el fuego temporal —incluida una de 45 días impulsada por mediadores egipcios, paquistaníes y turcos— insistiendo en que busca una solución permanente que incluya el levantamiento de sanciones y garantías de seguridad. Teherán ha mantenido su postura de no ceder bajo presión militar directa, mientras que Trump ha insistido en que la reapertura del Estrecho de Ormuz es una condición no negociable para evitar mayores daños.
Esta quinta postergación del ultimátum refleja tanto la complejidad de las negociaciones como la voluntad de las partes —o al menos de Washington y Jerusalén— de evitar una escalada que podría tener consecuencias catastróficas para la economía global y la estabilidad de Oriente Medio. Analistas señalan que, aunque el riesgo de ataques masivos se ha reducido temporalmente, las posiciones siguen distantes: Estados Unidos e Israel buscan una ventaja estratégica clara, mientras Irán resiste cualquier acuerdo que perciba como una rendición.
Durante las próximas dos semanas, los esfuerzos diplomáticos se intensificarán con la mediación de varios actores regionales e internacionales. La comunidad internacional observa con cautela: cualquier violación del alto el fuego o fracaso en las conversaciones podría reactivar rápidamente las amenazas de destrucción masiva. Por ahora, la pausa ofrece un respiro, pero no resuelve las profundas diferencias que han llevado a esta crisis. El mundo contiene la respiración mientras se intenta convertir este alto el fuego temporal en un camino hacia una desescalada duradera.





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