Fuertes lluvias torrenciales azotaron el sur y centro de China, provocando graves inundaciones que dejaron al menos 20 fallecidos a nivel na...
Fuertes lluvias torrenciales azotaron el sur y centro de China, provocando graves inundaciones que dejaron al menos 20 fallecidos a nivel nacional y decenas de desaparecidos, con operaciones de búsqueda y rescate aún en curso. El epicentro más dramático se registró en la ciudad de Duyun, provincia de Guizhou, donde el río Jianjiang —conocido como la “madre” del municipio— se desbordó de manera violenta, inundando calles enteras, arrastrando vehículos y afectando barrios residenciales e infraestructuras urbanas.
Según reportes oficiales y videos difundidos en redes sociales, el lunes 19 de mayo de 2026 cayeron más de 310 milímetros de lluvia en tan solo 24 horas en algunas zonas de Duyun, superando con creces los promedios históricos y activando alertas de nivel II por inundaciones. Las aguas crecieron con rapidez, sumergiendo automóviles que fueron arrastrados por la corriente y amontonados contra puentes y estructuras. Residentes fueron evacuados de emergencia, algunos refugiándose en pisos superiores de edificios, mientras las autoridades movilizaron a policías, bomberos y equipos de rescate para asistir a la población afectada.
En Guizhou, las inundaciones y deslizamientos provocaron al menos cuatro muertes confirmadas y varios desaparecidos solo en esa provincia, incluyendo incidentes en el condado de Guiding. A nivel nacional, el balance incluye otras víctimas en regiones como Guangxi —donde un vehículo con 15 trabajadores agrícolas cayó a un río crecido, dejando 10 fallecidos—, Hunan y Hubei. Las autoridades meteorológicas advirtieron de alto riesgo de desastres por lluvias en múltiples provincias: Jiangxi, Anhui, Hunan, Hubei, Guizhou, Guangxi, Guangdong y Hainan.
Las inundaciones urbanas paralizaron el transporte, cerraron escuelas y negocios, y generaron interrupciones en el suministro eléctrico. Imágenes impactantes muestran calles convertidas en ríos turbulentos, con el agua alcanzando varios metros de altura en zonas bajas. El Jianjiang, que atraviesa el corazón de Duyun, acumuló caudal de sus afluentes debido a la intensidad del temporal, superando los niveles de alerta y desbordándose en varios puntos.
Este evento forma parte de un patrón climático más amplio que afecta al sur y centro de China durante la temporada de lluvias. Expertos vinculan estos fenómenos extremos al cambio climático, que incrementa la frecuencia e intensidad de precipitaciones torrenciales en regiones montañosas como Guizhou. Las autoridades locales activaron planes de emergencia, distribuyendo ayuda y coordinando evacuaciones masivas en las áreas más vulnerables.
La tragedia pone de relieve la vulnerabilidad de zonas urbanas ubicadas junto a ríos y en terrenos accidentados. Aunque China ha invertido significativamente en infraestructuras de control de inundaciones en las últimas décadas, eventos de esta magnitud siguen representando un desafío importante. Mientras continúan las labores de búsqueda para localizar a los desaparecidos, las familias de las víctimas y los damnificados enfrentan pérdidas materiales y emocionales profundas.
Las previsiones meteorológicas indican que las lluvias podrían persistir en las próximas horas o días, por lo que las alertas se mantienen activas. El gobierno central y provincial han prometido apoyo total en las tareas de rescate, recuperación y reconstrucción. Este desastre recuerda la necesidad constante de mejorar la resiliencia ante fenómenos meteorológicos extremos en un país de geografía compleja y población numerosa.





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