El dron Black Bird alcanza 730 km/h en Australia y abre un nuevo capítulo en la carrera tecnológica de los drones de alta velocidad.
El proyecto australiano Drone Pro Hub ha desarrollado el dron “Black Bird”, un prototipo que alcanzó cerca de 730 kilómetros por hora en pruebas recientes realizadas durante mayo de 2026. Sus creadores, Ben Biggs y Aidan Kelly, ya habían logrado anteriormente una marca de 626 km/h. El nuevo registro, aún pendiente de homologación oficial, ha despertado interés en la industria tecnológica y debate en foros especializados sobre posibles aplicaciones comerciales y militares.
El mercado de los drones de altas prestaciones vive una nueva carrera tecnológica. El último avance llega desde Australia, donde los ingenieros Ben Biggs y Aidan Kelly, responsables de Drone Pro Hub, han conseguido que su dron “Black Bird” alcance una velocidad próxima a los 730 kilómetros por hora durante un ensayo no oficial.
La cifra supera el anterior récord reconocido para un cuadricóptero alimentado por batería, situado en torno a los 658 km/h. Aunque la nueva marca todavía no ha sido validada por Guinness World Records, varios medios especializados consideran que el proyecto ya marca un nuevo referente técnico dentro del sector de drones FPV de velocidad.
El desarrollo del “Black Bird” llega apenas unos meses después de otro récord firmado por el mismo equipo. A finales de 2025, Biggs y Kelly habían conseguido una velocidad cercana a los 626 km/h antes de ser superados por el equipo sudafricano Bell y su modelo Peregreen V4.
Un diseño centrado en la aerodinámica extrema
La principal innovación técnica del nuevo dron se encuentra en sus hélices de fibra de carbono fabricadas a mano. Según las pruebas difundidas por Drone Pro Hub, el equipo rediseñó completamente el sistema de propulsión para mejorar la estabilidad del flujo de aire a velocidades extremas.
Las hélices incorporan un ángulo de ataque más pronunciado que el habitual en drones de competición. Además, presentan bordes dentados con forma de sierra destinados a generar microvórtices que estabilizan el aire sobre la superficie de las palas.
Los desarrolladores sostienen que esta configuración permite mantener el empuje aerodinámico incluso bajo cargas muy elevadas. El sistema también reduce pérdidas de eficiencia cuando el aparato entra en rangos de velocidad cercanos a los de pequeñas aeronaves tripuladas.
El “Black Bird” utiliza una estructura ligera compuesta por fibra de carbono y piezas impresas en 3D. Distintas publicaciones especializadas señalan que el dron pesa alrededor de dos kilogramos y emplea baterías de alto voltaje capaces de soportar consumos extremos durante periodos muy cortos.
Las pruebas tampoco estuvieron exentas de incidentes. Durante uno de los primeros intentos, el dron perdió la conexión de radio cuando circulaba por encima de los 630 km/h y terminó estrellándose varios kilómetros después. El récord se consiguió posteriormente con un segundo prototipo.
La carrera internacional por el dron más rápido
El avance de Drone Pro Hub forma parte de una competencia cada vez más intensa entre pequeños equipos independientes especializados en drones de velocidad. En menos de dos años, la velocidad máxima de estos aparatos ha aumentado más de un 40 %, impulsada principalmente por proyectos privados y comunidades técnicas vinculadas al FPV.
El interés por este tipo de desarrollos no se limita al ámbito recreativo. La mejora de motores eléctricos, baterías compactas y materiales ultraligeros tiene aplicaciones potenciales en logística, inspección industrial y sistemas de respuesta rápida.
La propia Drone Pro Hub ha convertido parte de su actividad en una plataforma de divulgación técnica. En su web y en su canal de vídeo comparten análisis de ingeniería, diseños experimentales y contenido orientado a fabricantes de drones FPV.
La rivalidad con el equipo Bell también ha contribuido a acelerar el desarrollo tecnológico. Ambos grupos se han alternado el liderazgo de velocidad desde 2025, obligando a introducir mejoras continuas en propulsión, control y aerodinámica.
El debate sobre sus posibles usos militares
El aumento de prestaciones en drones de pequeño tamaño ha generado reacciones en foros especializados y redes sociales. Algunos usuarios especulan con que empresas vinculadas al sector militar o de defensa podrían interesarse por tecnologías similares debido a la velocidad alcanzada por el “Black Bird”.
Hasta el momento no existe información pública que relacione a Drone Pro Hub con contratos militares ni acuerdos comerciales en ese ámbito. El proyecto se presenta oficialmente como una iniciativa centrada en ingeniería experimental y competición de velocidad.
Especialistas del sector recuerdan además que un dron diseñado para batir récords de velocidad no necesariamente resulta útil para operaciones militares reales. Los sistemas empleados en defensa suelen priorizar autonomía, estabilidad, capacidad de carga y resistencia operativa frente a la velocidad punta.
Aun así, el desarrollo australiano refleja el ritmo al que evoluciona la tecnología de drones eléctricos. Hace apenas una década, velocidades cercanas a los 700 km/h estaban reservadas a aeronaves experimentales mucho más complejas y costosas.
Drone Pro Hub prepara ahora un nuevo intento para homologar oficialmente la marca ante Guinness World Records. Si el registro se confirma, el “Black Bird” podría convertirse en el cuadricóptero eléctrico más rápido documentado hasta la fecha.





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