El brote de hantavirus originado en el crucero MV Hondius ha escalado a una alerta sanitaria internacional, afectando ya a pasajeros y con...
El brote de hantavirus originado en el crucero MV Hondius ha escalado a una alerta sanitaria internacional, afectando ya a pasajeros y contactos en siete naciones tras la repatriación de los viajeros. El buque de expedición, operado por una compañía neerlandesa, zarpó el 1 de abril de 2026 desde Ushuaia, Argentina, para una travesía por el Atlántico Sur. Lo que comenzó como un viaje de lujo y observación científica se convirtió en una crisis cuando varios pasajeros desarrollaron síntomas graves de la enfermedad.
Las autoridades sanitarias confirmaron que una mujer francesa y un hombre estadounidense presentaron síntomas durante el vuelo de repatriación, elevando la preocupación por la posible transmisión a bordo. El virus involucrado es la cepa Andes, una variante poco común de hantavirus capaz de transmitirse, en casos excepcionales, de persona a persona mediante contacto prolongado y estrecho, a diferencia de la mayoría de las cepas que se contagian exclusivamente por exposición a roedores infectados.
Países Bajos ha sido uno de los más afectados: dos ornitólogos fallecieron y un médico se encuentra aislado en condición estable. Se sospecha que la pareja de ornitólogos neerlandeses, Leo Schilperoord y su esposa Mirjam, podrían ser los pacientes cero. La hipótesis principal apunta a que contrajeron el virus durante una excursión de observación de aves en un vertedero de Ushuaia, donde estuvieron expuestos a roedores portadores, antes incluso de embarcar.
Reino Unido reporta dos casos confirmados y uno probable. Alemania lamenta una víctima fatal. Suiza también ha registrado positivos, mientras que Francia mantiene en aislamiento a 22 contactos estrechos. Estados Unidos confirmó un caso positivo y otro con síntomas leves entre los repatriados. España detectó un positivo entre los pasajeros que permanecen en cuarentena tras el desembarco en Tenerife.
Hasta el momento, se han registrado alrededor de nueve casos confirmados y varios sospechosos, con tres fallecimientos confirmados. Los síntomas iniciales incluyen fiebre, dolores musculares, escalofríos, cefaleas, náuseas y, en fases avanzadas, complicaciones pulmonares graves que pueden llevar al síndrome pulmonar por hantavirus, con una alta tasa de mortalidad si no se trata a tiempo.
El MV Hondius atracó en las Islas Canarias tras ser denegado el desembarco en otros puertos. Los pasajeros fueron evacuados bajo estrictos protocolos de la OMS y repatriados en vuelos especiales, con seguimiento médico riguroso. Las autoridades enfatizan que el riesgo de transmisión comunitaria es bajo, ya que el virus no se propaga fácilmente como un resfriado o el COVID-19, pero insisten en la importancia de la cuarentena y el monitoreo durante el período de incubación, que puede extenderse hasta seis u ocho semanas.
Este incidente ha puesto en el foco la vulnerabilidad de los cruceros de expedición en zonas remotas y ha reactivado debates sobre protocolos de bioseguridad en viajes internacionales. Expertos de la OMS coordinan la respuesta global, realizando pruebas y trazabilidad de contactos. Mientras las investigaciones continúan para determinar con exactitud la cadena de transmisión, las familias de las víctimas y los pasajeros afectados exigen claridad y apoyo.
Aunque se trata de un brote contenido hasta ahora, sirve como recordatorio de cómo enfermedades zoonóticas pueden cruzar fronteras rápidamente en un mundo globalizado. Las autoridades sanitarias de los países involucrados mantienen vigilancia activa y recomiendan a cualquier persona que haya estado en contacto con los pasajeros consultar inmediatamente si presenta síntomas compatibles.





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