El director ejecutivo de Chevron , Mike Wirth , ha lanzado una seria advertencia sobre el impacto que ya está generando el cierre del estrec...
El director ejecutivo de Chevron, Mike Wirth, ha lanzado una seria advertencia sobre el impacto que ya está generando el cierre del estrecho de Ormuz en el suministro mundial de crudo. Según el máximo responsable de una de las mayores petroleras del mundo, la disrupción en esta ruta estratégica está dejando de ser una amenaza teórica para convertirse en una escasez física real de petróleo que comenzará a sentirse en distintas regiones del planeta.
El estrecho de Ormuz, ubicado entre Irán y Omán, es una de las arterias más críticas del comercio energético global. Por sus aguas transita aproximadamente el 20% del suministro mundial de petróleo, alrededor de 21 millones de barriles diarios. Wirth explicó que las reservas comerciales, el petróleo excedente, los buques de las denominadas “flotas sombra” y las reservas estratégicas de los países están siendo absorbidas rápidamente por el mercado, lo que reduce drásticamente los colchones de seguridad.
Asia será la región más afectada en primer lugar debido a su fuerte dependencia de las importaciones procedentes del Golfo Pérsico. Le seguirá Europa, y finalmente el impacto llegará también a Estados Unidos, aunque con algún retraso. El CEO de Chevron fue especialmente directo: ante una oferta reducida, la demanda tendrá que ajustarse a la baja, lo que inevitablemente implicará una desaceleración económica significativa. Incluso comparó la potencial magnitud de esta crisis con las grandes disrupciones petroleras de los años 70, que provocaron recesiones globales, inflación descontrolada y cambios geopolíticos profundos.
El mercado ya refleja esta tensión. Aunque el 5 de mayo los precios del Brent cayeron hasta la zona de los 108 dólares por barril y el WTI hasta cerca de los 101 dólares ante señales de posible distensión entre Washington y Teherán, ambos benchmarks se mantienen muy por encima de los niveles previos al inicio de la crisis. Esta bajada refleja expectativas puntuales de acuerdo diplomático, pero no elimina la amenaza estructural sobre la oferta mundial.
Expertos coinciden en que un cierre prolongado de Ormuz obligaría a reconfigurar rutas marítimas, aumentando drásticamente los costos de transporte y los tiempos de entrega. Esto generaría presiones inflacionarias en las economías importadoras y complicaciones logísticas importantes. Además, la menor disponibilidad de crudo afectaría especialmente a las refinerías que procesan grados medios y pesados procedentes de Oriente Medio.
La alerta de Chevron adquiere mayor relevancia porque proviene de una compañía con fuerte presencia en la región y profundo conocimiento de las cadenas de suministro. Wirth llamó a los gobiernos y a la industria a prepararse para un escenario de menor oferta estructural, que podría extenderse durante meses si no se resuelve la tensión geopolítica.
Esta situación pone de manifiesto la vulnerabilidad del sistema energético global ante conflictos regionales y la importancia estratégica del Golfo Pérsico. Mientras los países intentan activar reservas de emergencia y diversificar fuentes de suministro, analistas advierten que una crisis prolongada podría empujar los precios del petróleo por encima de los 130-150 dólares por barril, con consecuencias impredecibles para el crecimiento económico mundial, la inflación y la estabilidad geopolítica.
La advertencia de Mike Wirth sirve como llamado de atención urgente: la era de la abundancia relativa de petróleo podría estar enfrentando uno de sus mayores desafíos en décadas.





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