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El yuan chino ha registrado este jueves su cotización más fuerte frente al dólar estadounidense en más de tres años, reflejando tanto la solidez de la economía china como las expectativas positivas generadas por la inminente cumbre entre los presidentes Xi Jinping y Donald Trump en Pekín. El Banco Popular de China (PBOC) fijó el tipo de cambio medio oficial en 6,8401 yuanes por dólar, el nivel más alto desde el 24 de marzo de 2023. En el mercado spot, la moneda llegó a cotizarse en torno a 6,7858-6,79 por dólar, consolidando una apreciación notable.
Esta fortaleza del yuan se explica principalmente por el robusto superávit comercial de China. En 2025, el país asiático alcanzó un récord histórico de superávit comercial cercano a los 1,2 billones de dólares, y en los primeros meses de 2026 la tendencia se ha mantenido sólida. Solo en abril, el superávit se situó en 84.800 millones de dólares, impulsado por exportaciones que crecieron un 14,1% interanual. Esta balanza comercial favorable ha permitido al yuan acumular una apreciación de alrededor del 3% en lo que va de año, a pesar de que el PBOC ha intentado moderar el ritmo de fortalecimiento para evitar impactos negativos en las exportaciones.
Los mercados financieros mostraron cautela durante la jornada. Mientras la moneda china se fortalecía, las bolsas continentales chinas cerraron con ligeras caídas, pendientes del resultado de la cumbre bilateral. Los inversores esperan que el encuentro entre Xi y Trump permita extender la tregua comercial alcanzada el año pasado, reducir tensiones arancelarias y abrir vías para una mayor cooperación económica entre las dos mayores economías del mundo.
Analistas consideran que el fortalecimiento del yuan responde a una combinación de factores estructurales y coyunturales. Por un lado, el sólido desempeño exportador chino, incluso ante un entorno global complejo. Por otro, la gestión activa del PBOC, que ha ajustado su punto medio de referencia de forma más fuerte de lo esperado en los últimos días. Aunque el banco central ha mantenido fijaciones algo más débiles que las estimaciones del mercado para evitar una apreciación descontrolada, la tendencia alcista de la moneda es clara.
Una moneda más fuerte tiene implicaciones mixtas para China. Mejora el poder adquisitivo de las importaciones, ayuda a controlar la inflación importada y reduce la presión sobre las empresas endeudadas en dólares. Sin embargo, puede encarecer las exportaciones chinas en los mercados internacionales, un aspecto sensible en un momento en que Pekín busca mantener el dinamismo de su sector manufacturero.
Desde el punto de vista internacional, la apreciación del yuan alivia algunas tensiones comerciales con Estados Unidos y Europa, que han criticado en el pasado una supuesta subvaloración de la moneda china. Organismos como el FMI han señalado que una mayor fortaleza del renminbi contribuiría a reequilibrar el comercio global.
Con la cumbre Trump-Xi en el horizonte, los analistas prevén que el yuan podría continuar su senda alcista si se alcanzan acuerdos positivos. Algunas proyecciones sitúan el tipo de cambio en torno a 6,70 o incluso 6,50 por dólar a finales de 2026 en un escenario optimista. No obstante, el PBOC mantiene su política de gestionar cuidadosamente la volatilidad para preservar la estabilidad financiera y el crecimiento económico.
Este hito cambiario se produce en un contexto de recuperación gradual de la economía china, con un crecimiento del PIB del 5% en el primer trimestre, y refuerza la posición del yuan como moneda cada vez más relevante en el panorama financiero internacional.





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