El líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo , está manteniendo contactos exploratorios con el Partido Nacionalista Vasco (PNV) y Jun...
El líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, está manteniendo contactos exploratorios con el Partido Nacionalista Vasco (PNV) y Junts per Catalunya para evaluar la viabilidad de una moción de censura contra el Gobierno de Pedro Sánchez. Según informa El Debate, esta iniciativa no busca formar un nuevo ejecutivo, sino que tendría un carácter estrictamente instrumental: acordar de antemano una fecha para convocar elecciones generales anticipadas y permitir que los españoles decidan en las urnas el futuro del país.
Esta estrategia se enmarca en un contexto de creciente presión sobre el Ejecutivo socialista, marcado por múltiples casos judiciales. Feijóo ha reiterado en varias ocasiones que no presentaría una moción de censura precipitada ni condenada al fracaso, sino que esperaría a contar con los apoyos necesarios para garantizar un resultado efectivo. En concreto, el PP descarta anunciarla antes de que se conozca la sentencia del caso Ábalos, un procedimiento que implica al exministro José Luis Ábalos y que ha generado un fuerte debate en las últimas semanas. Fuentes de la cúpula popular han expresado su malestar por la exigencia inmediata de Vox tras conocerse la imputación del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero en el caso Plus Ultra.
La imputación de Zapatero, decidida por la Audiencia Nacional, ha supuesto un punto de inflexión en la legislatura. Se trata de un hecho inédito en la democracia española: un expresidente del Gobierno es investigado por presuntos delitos relacionados con tráfico de influencias y blanqueo en el marco del rescate de la aerolínea Plus Ultra. El PP ha vinculado directamente esta trama con los orígenes y la sostenibilidad del actual Gobierno, recordando que Sánchez llegó a la Moncloa gracias a una moción de censura defendida por Ábalos y se ha mantenido en el poder con la intermediación de figuras como Zapatero y Santos Cerdán. Feijóo ha cargado contra lo que considera la “razón fundacional” de corrupción del sanchismo y ha instado a los socios del PSOE a “mover ficha” ante la acumulación de escándalos.
En paralelo, el líder popular ha mantenido un discurso pragmático respecto a posibles aliados. Ha señalado que no tendría inconveniente en pactar con PNV o Junts una moción con fecha preacordada de elecciones, insistiendo en que no se trataría de gobernar junto a ellos, sino de desbloquear la situación política. Esta postura reactiva conversaciones previas, ya que Feijóo ha reconocido en el pasado contactos “fluidos y respetuosos” con Junts, aunque ambos partidos nacionalistas mantienen posturas cautelosas. Junts, en particular, ha mostrado en ocasiones disposición a fórmulas instrumentales, pero con reservas sobre el candidato y el encaje con sus demandas soberanistas. El PNV, por su parte, prioriza habitualmente la estabilidad y sus intereses en el País Vasco.
Desde Vox, Santiago Abascal ha reclamado con insistencia que el PP presente ya la moción de censura, argumentando que los números podrían sumarse y que la imputación de Zapatero marca un límite intolerable. Sin embargo, en Génova prefieren actuar con cautela. Presentar una moción sin garantías de éxito solo serviría para fortalecer a Sánchez y desgastar a la oposición, según su análisis. El PP prefiere esperar la evolución judicial del caso Ábalos —cuya sentencia podría llegar en junio— y evaluar si se produce un mayor distanciamiento de los socios independentistas o nacionalistas respecto al PSOE.
Este tanteo refleja la compleja aritmética parlamentaria de la XV Legislatura. El Gobierno de Sánchez sobrevive gracias a una mayoría frágil y variable, sustentada en acuerdos puntuales con formaciones independentistas y regionalistas. Cualquier grieta en esos apoyos podría abrir una ventana de oportunidad para la oposición, pero también exige negociaciones delicadas en las que entran en juego reivindicaciones territoriales, presupuestarias y políticas que van más allá de la simple aritmética. Feijóo camina sobre un fino equilibrio: presionar sin precipitarse, explorar alianzas sin comprometer su imagen de moderación y capitalizar el desgaste del Ejecutivo por los casos de corrupción.
En definitiva, la posible moción instrumental se presenta como una herramienta de último recurso para devolver la voz a los ciudadanos en un momento de alta tensión política y judicial. Su viabilidad dependerá de la evolución de los procesos abiertos, la disposición real de PNV y Junts a romper con Sánchez y la capacidad del PP para tejer un acuerdo creíble que priorice el interés general por encima de las diferencias ideológicas o territoriales.





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