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Según la documentación analizada por los investigadores de la Operación Tíbet, la empresa venezolana Inteligencia Prospectiva abonó 561.440 euros a Whathefav SL, la agencia de comunicación y marketing administrada por Alba y Laura Rodríguez Espinosa, hijas del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, entre 2020 y 2025. Esta sociedad se incorporó a la cartera de clientes de la agencia en 2021 y, según las pesquisas policiales y el auto del juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama, los trabajos realizados se limitaron prácticamente a la creación de una página web y un vídeo corporativo.
La web, aún accesible en internet, presenta los supuestos servicios de la compañía en prospectiva tecnológica y proyectos sociales, e incluye una versión traducida al chino. El vídeo corporativo, visible en el portal, está elaborado mayoritariamente con imágenes de banco (científicos, energías renovables, ayuda humanitaria) a las que se añadió el logo de la empresa al final. Fuentes de la investigación consultadas por varios medios estiman que el coste real de desarrollar una página web de estas características y un vídeo básico no superaría los 1.000 euros en el mercado. Sin embargo, Inteligencia Prospectiva pagó una media aproximada de 10.000-12.000 euros mensuales durante años por estos servicios de comunicación.
Inteligencia Prospectiva, administrada por los hermanos Domingo Arnaldo y Guillermo Alfredo Amaro Chacón, hijos de un empresario venezolano vinculado al sector de los seguros y con presuntos lazos con PDVSA, presenta un perfil llamativo: apenas tenía actividad real ni clientes estables. En cinco años facturó solo unos 65.000 euros mientras acumulaba pérdidas superiores a 1,3 millones. Los investigadores la describen como una sociedad instrumental, un punto de entrada de fondos extranjeros simulados como ampliaciones de capital, que luego redistribuía dinero hacia Análisis Relevante, Whathefav y Gate Center mediante contratos que la UDEF considera ficticios o de escasa entidad.
Este pago de más de medio millón de euros forma parte de los casi 985.000 euros que Whathefav recibió del entramado investigado, según el gráfico incluido en el auto judicial. La empresa de las hijas de Zapatero es señalada como “sociedad finalista” o vehículo para canalizar y dar apariencia legal a los flujos. La UDEF registró recientemente tanto la sede de Whathefav como la de Inteligencia Prospectiva en el marco de la Operación Tíbet, tras la imputación de Zapatero como presunto vértice de una red de tráfico de influencias y blanqueo vinculada al rescate de Plus Ultra.
Los investigadores destacan la desproporción entre los trabajos realizados —básicamente maquetación y diseño con recursos genéricos— y los importes abonados, que no se corresponden con una actividad empresarial real y sostenida. Mientras la defensa sostiene que se trataban de servicios legítimos de comunicación, el juez Calama subraya que estas operaciones formaban parte de una estructura diseñada para simular actividad económica y redistribuir fondos de origen presuntamente irregular. Zapatero niega cualquier irregularidad y mantiene que su labor y la de su entorno se limitó a asesoría geopolítica legítima.
Este nuevo detalle refuerza el escrutinio sobre las sociedades vinculadas al expresidente y su familia en el marco de la instrucción, que sigue abierta y podría deparar nuevas revelaciones en las próximas semanas. La citación de Zapatero para declarar el 2 de junio como investigado mantiene la atención mediática y política sobre el caso.





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