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Alba y Laura Rodríguez Espinosa, hijas del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, se encuentran en el centro de las investigaciones de la llamada Operación Tíbet, que indaga en una presunta red de blanqueo de capitales y distribución de fondos vinculada al caso Plus Ultra. Según el auto judicial y los informes de la Unidad de Delitos Económicos y Financieros (UDEF) de la Policía Nacional, su empresa Whathefav SL habría funcionado como un vehículo instrumental para falsear facturas, simular actividad económica y redistribuir fondos dentro de un entramado más amplio en el que participaba su padre.
Whathefav SL, constituida en 2019 como agencia de comunicación, marketing y contenidos digitales especializada en e-sports, recibió al menos 985.219 euros entre 2020 y 2025 procedentes de varias sociedades del entramado. Los pagos llegaron principalmente a través de Análisis Relevante (239.755 euros), Inteligencia Prospectiva (561.440 euros), Gate Center (171.727 euros) y Thinkin Heads Group SL (12.297 euros). Los investigadores consideran que esta compañía actuaba como “sociedad finalista” o centro de redistribución de flujos financieros, recibiendo dinero de clientes y otras entidades instrumentales para dar cobertura formal a operaciones que, en realidad, carecían de sustancia real.
Para justificar estos ingresos y simular una actividad legítima, la empresa de las hijas de Zapatero se encargaba principalmente de maquetar y distribuir supuestos informes de asesoría. Estos documentos eran elaborados, según las pesquisas, por Sergio Sánchez, ex alto cargo del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) responsable de Comunicación de los servicios secretos y persona muy cercana al expresidente. Sánchez, que tras pasar por Indra ocupa ahora un alto cargo en Relaciones Institucionales de Movistar+, colaboraba en la redacción de estos análisis junto a Zapatero. Una vez listos, se enviaban a Whathefav para su diseño gráfico, maquetación y posterior distribución a una lista de clientes facilitada desde el entorno del ex jefe del Gobierno. Los policías destacan que las tareas realizadas por la agencia se limitaban básicamente a este trabajo de formato, sin evidencia de una aportación sustantiva o de una estructura empresarial real que justificara volúmenes tan elevados de facturación.
El juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama señala en su auto que Whathefav formaba parte de una estructura societaria diseñada para canalizar fondos, muchos de ellos presuntamente vinculados al rescate de 53 millones de euros públicos concedidos a la aerolínea Plus Ultra durante la pandemia. Esta compañía, con fuertes lazos venezolanos, aparece como origen de parte importante de los flujos. Las investigaciones apuntan a que los pagos a la empresa de las hijas de Zapatero se intensificaron coincidiendo con las gestiones para obtener ese rescate, aunque la defensa sostiene que se trataban de servicios reales de marketing y comunicación.
La UDEF ha registrado recientemente la sede de Whathefav SL en busca de documentación relacionada con estos movimientos y con el expresidente. Zapatero figura incluso como autorizado en algunas cuentas vinculadas a la sociedad administrada por sus hijas. Los investigadores concluyen que tanto el ex presidente como Whathefav fueron los principales beneficiarios económicos de esta presunta trama, que utilizaba contratos de consultoría y servicios como mera justificación documental.
Este caso ha reabierto el debate sobre el uso de empresas familiares en entornos políticos y la posible utilización de influencias para canalizar recursos. Mientras la investigación sigue su curso y Zapatero niega cualquier irregularidad, defendiendo la legitimidad de los trabajos de asesoría geopolítica, los detalles del auto judicial pintan un panorama de sociedades instrumentales, pagos cruzados y trabajos de escasa entidad real. La Operación Tíbet continúa avanzando con más registros y análisis de documentación, y podría tener implicaciones no solo para las hijas del ex presidente, sino para todo el círculo de sociedades y personas vinculadas a él en los últimos años. La cantidad total que habría llegado a Whathefav roza el millón de euros, una cifra que, según los agentes, no se corresponde con una actividad genuina y sostenida de la agencia.





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