Carmen Teresa Navas , una mujer venezolana de 82 años, falleció este domingo 17 de mayo de 2026 en Caracas , apenas diez días después de que...
Carmen Teresa Navas, una mujer venezolana de 82 años, falleció este domingo 17 de mayo de 2026 en Caracas, apenas diez días después de que el Estado reconociera oficialmente la muerte de su hijo y le permitiera identificar sus restos. Su deceso cierra uno de los casos más desgarradores de desaparición forzada y ocultamiento bajo custodia del régimen venezolano, convirtiéndola en símbolo del sufrimiento de cientos de familias que exigen justicia y verdad en medio de la crisis de derechos humanos.
Víctor Hugo Quero Navas, de 51 años, comerciante informal que vendía pantalones vaqueros en las calles de Caracas, fue detenido el 1 de enero de 2025 (algunas versiones señalan el 3 de enero) cerca de la Plaza Venezuela. Según testigos y denuncias, funcionarios de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) lo arrestaron sin orden judicial mientras llevaba una caja de bombones para su madre. Fue acusado de terrorismo y traición a la patria, cargos frecuentemente utilizados contra opositores o personas consideradas incómodas por el régimen. Tras su detención pasó por varios centros y terminó en el Internado Judicial Rodeo I, una de las prisiones más temidas del país, conocida por las denuncias sistemáticas de torturas, hacinamiento y condiciones inhumanas.
Durante 16 meses, Carmen Navas se convirtió en una incansable buscadora. A sus más de ochenta años recorrió cárceles como El Rodeo, El Helicoide, Boleíta y La Yaguara, visitó tribunales, la Defensoría del Pueblo y oficinas del Ministerio de Servicios Penitenciarios. Exigió una fe de vida, protestó en las calles con una foto de su hijo en alto y enfrentó indiferencia, amenazas y negativas constantes. En octubre de 2025, la Defensoría le informó que Víctor aún estaba recluido en El Rodeo, cuando en realidad ya llevaba tres meses fallecido.
El Ejecutivo, encabezado por Delcy Rodríguez, admitió hace dos semanas a través del Ministerio para el Servicio Penitenciario que Víctor Hugo Quero murió el 24 de julio de 2025 en el Hospital Militar Dr. Carlos Arvelo, tras ser trasladado desde la prisión con hemorragia digestiva y fiebre. La causa oficial de muerte fue “infección respiratoria aguda secundaria a tromboembolismo pulmonar”. Sin embargo, su cuerpo fue enterrado de forma clandestina el 30 de julio en una tumba compartida en un cementerio de las afueras de Caracas, con una simple hoja de papel como lápida y una fecha de defunción distinta a la oficial. No se notificó a la familia.
El 7 de mayo de 2026, tras la presión mediática y el clamor público, las autoridades exhumaron el cuerpo. Carmen Navas, acompañada de periodistas y defensores de derechos humanos, reconoció los restos de su hijo. Días después, asistió a una misa en su memoria. El dolor acumulado, la incertidumbre prolongada y la crueldad institucional fueron demasiado para una mujer octogenaria. Murió rodeada de familiares y de quienes la acompañaron en su lucha, dejando un testimonio que ha conmovido a Venezuela y al exterior.
Organizaciones de derechos humanos denuncian este caso como parte de un patrón: desapariciones forzadas, torturas y muertes bajo custodia que luego son ocultadas. El Rodeo I concentra numerosas denuncias de maltratos a presos políticos. Mientras el gobierno habla de amnistías y aperturas, familias como la de Carmen Navas ilustran la distancia entre el discurso oficial y la realidad carcelaria.
La muerte de Carmen Navas no solo representa la pérdida de una madre; encarna el drama de un país donde el Estado, en lugar de proteger, se convierte en verdugo y luego en ocultador. Su legado es la exigencia de verdad, justicia y memoria para todas las víctimas de la represión. En las calles y redes sociales, miles de venezolanos la despiden como “madre coraje”, recordando que su incansable búsqueda rompió el silencio impuesto durante más de un año.





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