Un dramático incidente sacudió el Senado de Filipinas cuando se escucharon múltiples disparos en el interior del edificio mientras las auto...
Un dramático incidente sacudió el Senado de Filipinas cuando se escucharon múltiples disparos en el interior del edificio mientras las autoridades intentaban ejecutar una orden de detención emitida por la Corte Penal Internacional (CPI) contra el senador Ronald “Bato” Dela Rosa, estrecho aliado del expresidente Rodrigo Duterte. El suceso, ocurrido el miércoles por la tarde, ha generado una crisis institucional de gran magnitud y ha puesto en evidencia las profundas divisiones políticas en el país asiático.
Dela Rosa, exdirector de la Policía Nacional de Filipinas, es señalado por la CPI como coautor de crímenes de lesa humanidad por su papel central en la brutal campaña antidrogas impulsada por Duterte entre 2016 y 2022, que dejó miles de muertos, en su mayoría sospechosos de bajo nivel ejecutados extrajudicialmente. La Corte había emitido la orden de arresto de forma confidencial en noviembre de 2025 y la hizo pública recientemente, lo que reactivó los esfuerzos para su captura.
Según testigos y reportes de medios locales, el caos estalló cuando agentes del National Bureau of Investigation (NBI) intentaron acceder al complejo senatorial para detener a Dela Rosa, quien se había refugiado en el edificio bajo la protección de varios senadores aliados. El senador, visiblemente nervioso, había grabado un mensaje en redes sociales pidiendo apoyo popular para evitar su traslado a La Haya. Las imágenes de cámaras de seguridad muestran a Dela Rosa corriendo por los pasillos y tropezando en una escalera mientras huía de los agentes.
Al menos cinco o más disparos resonaron en la segunda planta alrededor de las 19:30 horas, lo que provocó un inmediato lockdown del Senado. Senadores como Alan Peter Cayetano, actual presidente del Senado, denunciaron el incidente como un “ataque” y apagaron las luces del edificio por seguridad. Las autoridades del Senado culparon a los agentes del NBI, mientras estos negaron haber disparado. Hasta el momento no se reportan víctimas mortales ni heridos graves, pero la tensión permaneció alta durante toda la noche.
El incidente ocurre en un contexto de fuerte enfrentamiento entre el gobierno del presidente Ferdinand Marcos Jr. y los sectores duros del dutertismo. Mientras Marcos ha mostrado mayor disposición a cooperar con la CPI (incluso facilitando la entrega de Duterte en el pasado), los aliados de este último consideran la Corte un instrumento de injerencia extranjera y defienden la soberanía filipina. Dela Rosa permanece atrincherado en el Senado, bajo custodia protectora de sus colegas, lo que ha convertido el edificio legislativo en un improvisado refugio político.
El tiroteo ha generado condenas internacionales y preocupación por la estabilidad democrática en Filipinas. Amnistía Internacional y la propia CPI han exigido el cumplimiento inmediato de la orden de arresto. Por su parte, la oposición y sectores progresistas piden que se respete el Estado de derecho, mientras miles de seguidores de Duterte se han concentrado en los alrededores del Senado en apoyo a “Bato”.
Este episodio representa uno de los momentos más graves de confrontación institucional en la historia reciente de Filipinas y podría tener profundas repercusiones en la relación entre los poderes del Estado, la independencia judicial y el futuro de la accountability por las miles de muertes de la guerra contra las drogas.





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