Trump anuncia el fin del bloqueo naval a Irán y detalla las condiciones para un acuerdo: apertura de Ormuz, renuncia nuclear y entrega de uranio.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este viernes el fin inmediato del bloqueo naval impuesto a los puertos iraníes tras convocar una reunión en la Sala de Crisis de la Casa Blanca. En un mensaje público, expuso las condiciones para un acuerdo que incluyen la apertura sin peajes del estrecho de Ormuz, la renuncia iraní al armamento nuclear y la entrega de uranio enriquecido a Washington. La decisión busca desescalar la tensión en una de las rutas marítimas más estratégicas del mundo once meses después de los bombardeos estadounidenses.
El presidente Trump describió la medida como una “decisión final” tras intensas deliberaciones en la Sala de Crisis. Según fuentes de la Casa Blanca, la reunión se centró en evaluar el impacto del bloqueo naval mantenido durante los últimos meses.
Trump confirmó el levantamiento del bloqueo a través de un mensaje en su red social, donde señaló que los barcos atrapados en el estrecho de Ormuz “pueden comenzar el proceso de regreso a casa”. El bloqueo había sido calificado por el propio mandatario como “increíble y sin precedentes”.
Las condiciones estadounidenses para el pacto
La Administración Trump ha establecido cuatro exigencias principales para avanzar hacia un acuerdo más amplio con Teherán. La primera es la apertura inmediata del estrecho de Ormuz sin la imposición de ningún tipo de peaje o restricción al tráfico marítimo internacional.
En segundo lugar, exige que Irán renuncie formalmente al desarrollo de armamento nuclear y proceda a la desactivación completa de todas las minas marinas desplegadas en el estrecho. Tercero, Washington reclama la entrega del uranio enriquecido en poder de Irán para su destrucción supervisada por Estados Unidos.
Respecto al material nuclear enterrado bajo las instalaciones que fueron bombardeadas por aviones B-2 estadounidenses hace once meses, la propuesta consiste en su extracción coordinada entre Teherán, Washington y el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).
Trump subrayó que no se producirán transferencias de dinero “hasta nuevo aviso”, aunque indicó que varios asuntos de menor relevancia ya habrían sido acordados entre las partes.
Contexto de la crisis y el bloqueo naval
El bloqueo naval se intensificó tras una escalada de tensiones que incluyó ataques a buques mercantes y el aumento de la actividad militar iraní en el golfo Pérsico. Fuentes del Pentágono confirmaron que la operación había logrado restringir significativamente el movimiento de petroleros y buques de carga con destino a puertos iraníes.
El estrecho de Ormuz, por donde circula alrededor del 20% del petróleo mundial, había quedado parcialmente paralizado. Varios buques comerciales permanecían retenidos o desviados a puertos alternativos en los Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí.
La decisión de levantar el bloqueo se produce en un momento de presión económica tanto para Irán como para los mercados energéticos globales. Analistas consultados por agencias internacionales señalan que el anuncio podría aliviar la presión sobre los precios del crudo en los próximos días.
Reacciones y próximos pasos diplomáticos
Hasta el momento, el Gobierno iraní no ha emitido una respuesta oficial al anuncio de Trump. Fuentes diplomáticas en Ginebra indican que representantes de ambos países mantienen contactos indirectos a través de mediadores europeos y del OIEA.
La propuesta estadounidense sobre el material nuclear enterrado representa un punto especialmente delicado. Expertos en no proliferación consideran que cualquier acuerdo en este ámbito requerirá verificación estricta por parte del organismo internacional con sede en Viena.
Trump ha reiterado en privado ante sus asesores que el objetivo es alcanzar un acuerdo “digno y duradero” que evite un nuevo conflicto armado en Oriente Medio. La Casa Blanca ha señalado que mantendrá las sanciones económicas principales hasta que se verifiquen los compromisos iraníes.
Diplomáticos occidentales en la región valoran positivamente el gesto de desescalada, aunque advierten que el éxito del acuerdo dependerá de la respuesta concreta de Teherán en las próximas semanas.
El anuncio llega en un contexto de alta volatilidad geopolítica, con múltiples actores regionales —incluidos Israel, Arabia Saudí y los Emiratos— siguiendo de cerca los movimientos de Washington.





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