Un antiguo imán que abusó de su posición de autoridad religiosa para agredir sexualmente a mujeres y niñas en la comunidad musulmana del e...
Un antiguo imán que abusó de su posición de autoridad religiosa para agredir sexualmente a mujeres y niñas en la comunidad musulmana del este de Londres durante más de diez años ha sido condenado a cadena perpetua. Abdul Halim Khan, de 54 años y residente en Old Ford Road, en Tower Hamlets, fue sentenciado este jueves a cadena perpetua con un mínimo de 20 años de prisión por el juez Leslie Cuthbert en el Tribunal de la Corona de Snaresbrook, en Londres.
Khan fue declarado culpable el pasado 13 de febrero de 21 delitos graves contra siete víctimas, algunas de ellas de tan solo 12 años. Los cargos incluyen nueve violaciones, cuatro agresiones sexuales, dos agresiones sexuales a menores de 13 años, cinco violaciones de menores de 13 años y un cargo de agresión con penetración. Los abusos se prolongaron aproximadamente desde 2005 hasta 2014.
El tribunal escuchó cómo Khan, de nacionalidad india y que ejercía como imán respetado en una mezquita local, explotó sistemáticamente la confianza depositada en él por miembros vulnerables de la comunidad. Manipulaba a sus víctimas afirmando que poseía poderes sobrenaturales, diciéndoles frecuentemente que estaban poseídas por “jinn” o espíritus malignos y que necesitaba reunirse con ellas en privado para realizar rituales de curación o exorcismo. Estos encuentros, que tenían lugar en pisos aislados o lugares ocultos, terminaban habitualmente en violaciones o agresiones sexuales. Amenazaba a algunas víctimas con “magia negra” o maldiciones si revelaban los abusos, explotando temores culturales y religiosos para mantenerlas en silencio.
Una de las víctimas describió a Khan como “el mal personificado” y explicó que los abusos sufridos en su infancia habían tenido un impacto profundo y duradero en su vida. Otra superviviente relató que tenía 13 años cuando Khan la agredió bajo el pretexto de “curarla” de malos espíritus. La valentía de las víctimas, especialmente la de la más joven que denunció los hechos a una profesora en 2018, fue destacada por la policía y los fiscales como clave para llevar el caso ante la justicia. Detectives de la Policía Metropolitana entrevistaron posteriormente a más de 50 testigos e identificaron a otras supervivientes.
Durante la sentencia, el juez describió a Khan como “astuto” y “manipulador”, subrayando que había abusado de una posición de gran poder y autoridad para su propia gratificación sexual. Khan negó todos los cargos hasta el final, alegando que las víctimas habían conspirado contra él.
El caso ha causado una profunda conmoción en la comunidad musulmana de Tower Hamlets y Bethnal Green, y ha planteado serias preguntas sobre las medidas de protección en los lugares de culto y la vulnerabilidad de las comunidades religiosas ante personas que utilizan creencias espirituales o religiosas como arma. Activistas han pedido mayor conciencia sobre el abuso espiritual y mejores protecciones para mujeres y niños en entornos religiosos.
Los detectives de la Policía Metropolitana elogiaron el coraje de las supervivientes, destacando que sus testimonios ayudaron a destapar años de delitos ocultos. El Servicio de Fiscales de la Corona calificó la condena como un resultado significativo que hace rendir cuentas a los agresores, independientemente de su estatus en la comunidad.
Khan fue enviado inmediatamente a prisión tras el veredicto y cumplirá su condena como delincuente peligroso. La cadena perpetua refleja la gravedad y la duración de sus crímenes, garantizando que permanezca entre rejas al menos durante dos décadas antes de cualquier posible libertad condicional. Para las víctimas, la sentencia marca el final de un largo proceso judicial, aunque el comienzo de una larga recuperación del profundo trauma infligido por quien consideraban una guía espiritual.
Este caso sirve como un duro recordatorio de la necesidad de vigilancia, políticas sólidas de protección y sensibilidad cultural para abordar los abusos en comunidades religiosas en todo el Reino Unido.





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