Daulatgiri Ji Maharaj, santo hindú de India, lleva cinco años de pie como parte de una penitencia de doce años sin sentarse ni acostarse.
Daulatgiri Ji Maharaj, un asceta hindú procedente de India, ha permanecido de pie de forma ininterrumpida durante cinco años como parte de una penitencia que se ha impuesto durante doce años. El santo no se sienta ni se acuesta, manteniéndose erguido las 24 horas del día. Esta práctica extrema, según sus seguidores, busca recordar constantemente a Dios y purificar el espíritu. Hasta el momento ha completado más de un tercio de su compromiso y continúa con su disciplina.
Una penitencia de doce años sin sentarse ni acostarse
Daulatgiri Ji Maharaj inició su voto de permanecer de pie hace cinco años. La disciplina, conocida en ciertas tradiciones ascéticas hindúes como una forma de *tapas* (austeridad), implica un esfuerzo físico y mental extraordinario. El asceta debe soportar el cansancio, el dolor y las inclemencias del tiempo sin poder descansar en posición horizontal ni sentada.
Sus seguidores explican que esta práctica le obliga a dormir de pie, apoyado en una cuerda o estructura mínima, y a realizar todas sus actividades diarias en la misma postura. El reto concluirá cuando complete los doce años previstos.
Motivación espiritual y tradición ascética en India
Según las explicaciones de su entorno, el objetivo principal de Daulatgiri Ji Maharaj es mantener una conexión permanente con lo divino. En la tradición hindú, este tipo de austeridades extremas se consideran un camino de renuncia y devoción profunda.
Figuras similares han existido históricamente en India, donde los sadhus y santos realizan penitencias para alcanzar niveles superiores de conciencia espiritual. Su caso ha trascendido los círculos religiosos y ha generado atención en redes sociales y medios locales.
Reacciones y condiciones de su día a día
La historia de Daulatgiri Ji Maharaj ha despertado admiración entre devotos y curiosidad en el público general. Muchos destacan el sacrificio físico que supone permanecer de pie durante tanto tiempo, mientras otros cuestionan los posibles efectos en su salud.
El asceta recibe apoyo de seguidores que le proporcionan alimento y cuidados básicos. Hasta ahora, ha resistido las cinco primeras años de su penitencia y mantiene el compromiso de completar los doce. Su caso se suma a otras historias de austeridad extrema que forman parte del rico patrimonio espiritual de India.





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