Denuncian al portero del Sabadell Diego Fuoli por delito de odio tras gritar “¡Pedro Sánchez!” en una celebración y recibir como respuesta “¡hdp!”.
Organizaciones vecinales de izquierdas de Sabadell han presentado una denuncia contra Diego Fuoli, portero del CE Sabadell, por un presunto delito de odio tras los cánticos ocurridos durante una celebración. Fuoli gritó “¡Pedro Sánchez!” y los asistentes respondieron con “¡hijo de puta!”. La Federación de Asociaciones Vecinales de Sabadell ha reclamado además que el futbolista sea declarado persona ‘non grata’ en la ciudad. La denuncia se ha registrado este martes en el juzgado de guardia y se centra en los hechos ocurridos durante el festejo.
Los hechos denunciados
Los incidentes tuvieron lugar durante una celebración en Sabadell en la que Diego Fuoli, portero del equipo, exclamó el nombre del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Según los denunciantes, los asistentes respondieron coreando “¡hijo de puta!”.
La Federación de Asociaciones Vecinales de Sabadell considera que estos cánticos constituyen un delito de odio y ha solicitado una respuesta “contundente” por parte de las instituciones locales y judiciales. La entidad ha presentado la denuncia formal ante el juzgado de guardia.
Reacción de las organizaciones vecinales
Las organizaciones promotoras de la denuncia, de orientación ultraizquierdista, han exigido que Diego Fuoli sea declarado persona ‘non grata’ en Sabadell. Argumentan que los hechos denunciados merecen una actuación rotunda para defender los valores de convivencia y respeto en la ciudad.
Hasta el momento, ni el CE Sabadell ni el propio jugador han realizado declaraciones públicas sobre la denuncia. El club tampoco se ha pronunciado oficialmente sobre el incidente ocurrido durante la celebración.
Contexto y posibles consecuencias jurídicas
El delito de odio está tipificado en el Código Penal español y castiga aquellas expresiones que inciten al odio, hostilidad o discriminación contra personas o grupos por motivos ideológicos, políticos o sociales.
La denuncia se encuentra en fase inicial y será el juez quien determine si procede abrir diligencias o archivar el caso. Expertos consultados señalan que, para que prospere, deberá acreditarse que los hechos superan la libertad de expresión y constituyen una incitación efectiva al odio.
Este tipo de denuncias por cánticos en contextos festivos o deportivos han proliferado en los últimos años, generando un debate sobre los límites entre la crítica política y el delito de odio. En este caso, la vinculación directa con el nombre del presidente del Gobierno es el elemento central de la acusación.





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