Un estudio de la USC revela que el vapeo altera más de 3.000 genes en la boca, con cambios más complejos que el tabaco en algunos aspectos.
Un estudio de la Universidad del Sur de California (USC) ha revelado que el vapeo regular modifica la actividad de más de 3.000 genes en las células de la mucosa oral, con cambios que en algunos casos resultan más complejos que los provocados por el cigarrillo tradicional. Los investigadores identificaron que estas alteraciones genéticas están relacionadas principalmente con los sabores de los líquidos y el tipo de dispositivo utilizado. Aunque se desconocen aún las consecuencias a largo plazo, los expertos advierten que el vapeo no es una alternativa segura y puede causar daños celulares significativos.
Los hallazgos del estudio de la Universidad del Sur de California
El trabajo, publicado recientemente, analizó muestras de mucosa oral de personas que vapean de forma habitual. Los científicos detectaron cambios en la expresión génica de más de 3.000 genes, afectando procesos relacionados con la inflamación, el estrés oxidativo y la reparación celular.
Según los autores, gran parte de estas modificaciones no dependen tanto de la cantidad de vapeo como de los aditivos presentes en los e-líquidos, especialmente los aromatizantes. Los dispositivos de última generación, con mayor potencia y temperatura, también parecen influir en la magnitud de los cambios observados a nivel molecular.
Comparación con el cigarrillo tradicional
Aunque el tabaco combustible sigue considerándose más dañino por su contenido en alquitrán y monóxido de carbono, el estudio sugiere que el vapeo genera un perfil de alteraciones genéticas diferente y, en determinados aspectos, más amplio. Algunos genes relacionados con el desarrollo de enfermedades inflamatorias y proliferación celular mostraron modificaciones más pronunciadas en usuarios de vapeadores.
Los investigadores señalaron que, si bien el cigarrillo tradicional activa vías más agresivas de carcinogénesis, el vapeo afecta a rutas metabólicas y de respuesta inmune de forma más diversa. Esta complejidad dificulta establecer comparaciones directas y subraya la necesidad de estudios específicos sobre el vapeo.
Implicaciones para la salud pública y próximas investigaciones
Los expertos de la USC han insistido en que estos resultados demuestran que el vapeo no es inocuo, especialmente entre jóvenes y no fumadores que lo utilizan como supuesta alternativa más segura. Los cambios genéticos observados podrían preceder a alteraciones clínicas visibles como irritación crónica, mayor riesgo de infecciones o, en escenarios peores, procesos premalignos.
Las autoridades sanitarias, como la Organización Mundial de la Salud, llevan años alertando sobre los riesgos del vapeo. En España, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) y el Ministerio de Sanidad recomiendan evitar su uso fuera de programas controlados de cesación tabáquica.
Los autores del estudio han llamado a realizar investigaciones a más largo plazo para determinar si estas alteraciones genéticas son reversibles tras dejar el vapeo y cuál es su verdadera traducción clínica. Mientras tanto, recomiendan precaución y una regulación más estricta de sabores y dispositivos, especialmente aquellos dirigidos al público juvenil.
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