La OMM advierte de un 80% de probabilidad de El Niño fuerte en 2026. Sequías en Centroamérica y Brasil, inundaciones en Perú y Ecuador.
Organización Meteorológica Mundial (OMM) ha advertido que existe un 80% de probabilidad de que se desarrolle un episodio de El Niño entre junio y agosto de 2026, con posibilidades de que se mantenga hasta finales de año. El fenómeno climático podría generar sequías e incendios en Centroamérica, Brasil, Colombia y Venezuela, lluvias extremas e inundaciones en Ecuador, Perú y el sur de Brasil, y afectar gravemente la agricultura y la seguridad alimentaria en toda la región. Los expertos señalan que el evento agravaría los impactos del cambio climático en un continente ya vulnerable.
Pronóstico de la OMM y probabilidad del fenómeno
La Organización Meteorológica Mundial ha actualizado sus perspectivas climáticas y estima con un 80% de probabilidad el desarrollo de El Niño durante el segundo semestre de 2026. Este fenómeno, caracterizado por el calentamiento anormal de las aguas del Pacífico ecuatorial, altera los patrones de precipitación y temperatura en amplias zonas del planeta.
De confirmarse, El Niño podría prolongarse hasta finales de 2026 o principios de 2027. Las autoridades meteorológicas de los países latinoamericanos ya han comenzado a activar protocolos de vigilancia y preparación ante la posible llegada del evento.
Impactos previstos por regiones
En Centroamérica se esperan sequías prolongadas, altas temperaturas y pérdidas significativas en cultivos clave como maíz, café y banano. Países como Guatemala, Honduras y El Salvador son especialmente vulnerables a estos efectos.
En la región andina, Ecuador y Perú enfrentan riesgo elevado de lluvias torrenciales, inundaciones y posibles deslizamientos de tierra, especialmente en zonas costeras y de montaña. Por el contrario, en zonas del norte de Brasil, Colombia y Venezuela se prevén condiciones de sequía extrema, aumento de incendios forestales y olas de calor.
En el Cono Sur, el sur de Brasil, Paraguay, Uruguay y el norte de Argentina podrían registrar precipitaciones por encima de lo normal, con riesgo de inundaciones y desbordamientos de ríos. Estos contrastes regionales son típicos de los episodios de El Niño.
Preparación y consecuencias en un contexto de cambio climático
Gobiernos de la región han iniciado reuniones técnicas para actualizar planes de contingencia. Organismos como la CEPAL y la FAO han alertado sobre posibles impactos en la seguridad alimentaria y el PIB de varios países.
Los expertos coinciden en que El Niño agravará eventos extremos ya intensificados por el cambio climático. Sequías más prolongadas, lluvias más intensas y olas de calor se han vuelto más frecuentes en los últimos años en Latinoamérica.
La preparación incluye el fortalecimiento de sistemas de alerta temprana, la gestión de recursos hídricos y medidas de protección para la población más vulnerable. Organizaciones internacionales han ofrecido apoyo técnico y financiero para mitigar los efectos.
Históricamente, episodios fuertes de El Niño han causado miles de millones de dólares en pérdidas económicas en la región. El evento de 2015-2016, por ejemplo, generó sequías severas en Centroamérica y graves inundaciones en Sudamérica.
Las autoridades recomiendan a la población seguir las indicaciones de protección civil y a los sectores productivos, especialmente la agricultura, adoptar medidas de adaptación como sistemas de riego eficiente y diversificación de cultivos.
La vigilancia continuará en los próximos meses. La OMM actualizará sus pronósticos mensualmente según la evolución de las temperaturas del Pacífico. Mientras tanto, los países latinoamericanos intensifican su coordinación regional para enfrentar un posible escenario adverso.





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