Miles protestan en Tirana contra el resort de lujo en Sazan vinculado a Jared Kushner. Acusan al Gobierno de Rama de opacidad y amenazan patrimonio.
Miles de personas se manifestaron este lunes en las calles de Tirana, la capital de Albania, contra la construcción de un resort de lujo en la isla de Sazan y en zonas protegidas de la costa adriática vinculado al empresario Jared Kushner, yerno del presidente estadounidense Donald Trump. Los manifestantes acusan al Gobierno del primer ministro Edi Rama de falta de transparencia y corrupción en la cesión de terrenos públicos, y alertan del impacto sobre humedales protegidos y patrimonio natural. Las protestas, que duran ya varias semanas y han crecido en tamaño, han derivado en demandas de dimisión del primer ministro.
Las movilizaciones, que se han extendido a la zona costera sur, cuestionan un proyecto valorado en torno a 1.400 millones de euros en Sazan y hasta 4.700 millones en el conjunto de la iniciativa, según estimaciones oficiales y de los promotores. El Ejecutivo defiende la inversión por su potencial en empleo y turismo.
Las protestas y sus demandas
Miles de albaneses han salido a las calles de Tirana en manifestaciones casi diarias desde finales de mayo de 2026. Los participantes, que incluyen residentes locales, ecologistas y parte de la diáspora, portan simbólicamente flamencos hinchables en referencia a las aves que habitan los humedales amenazados.
Las protestas comenzaron centradas en el impacto ambiental, pero han evolucionado hacia críticas más amplias contra el Gobierno de Rama, en el poder desde hace 13 años. Los manifestantes exigen la paralización del proyecto y la dimisión del primer ministro, al que acusan de opacidad en los acuerdos con inversores extranjeros.
Algunos incidentes han incluido enfrentamientos con la policía y la derribada de vallas en zonas costeras. Organizaciones ambientales han solicitado la suspensión inmediata de las obras.
El proyecto y sus implicaciones ambientales
El desarrollo incluye la transformación de la isla deshabitada de Sazan, antigua base militar comunista, en un complejo de lujo con hoteles, villas y otras instalaciones. Otra parte afecta a la zona protegida de Vjosa-Narta, humedales de importancia para flamencos, focas y tortugas marinas.
El proyecto cuenta con el respaldo del Gobierno albanés, que le ha otorgado estatus de inversor estratégico para agilizar trámites. Kushner, a través de su firma Affinity Partners, participa junto a inversores de otros países. Ivanka Trump visitó la zona y describió Sazan como un “paraíso privado” descubierto durante un viaje.
Organizaciones conservacionistas y la Comisión Europea han expresado preocupación por el riesgo para la biodiversidad y el posible obstáculo para las negociaciones de adhesión de Albania a la Unión Europea. El primer ministro Rama ha defendido la iniciativa, asegurando medidas de protección de la fauna y beneficios económicos.
Reacciones del Gobierno y perspectivas
Edi Rama ha calificado a los manifestantes de “bienintencionados pero mal informados” y ha propuesto reuniones para buscar soluciones. No obstante, ha ratificado su compromiso con el avance del proyecto, destacando su potencial para posicionar Albania como destino turístico de alto nivel.
Los promotores, representados por Sazan Real Estate Development, afirman que se trata de un desarrollo sostenible y respetuoso con el entorno. Las protestas continúan y han recibido atención internacional, convirtiéndose en un foco de debate sobre inversión extranjera, transparencia y preservación ambiental en los Balcanes.
Analistas señalan que el caso pone a prueba la capacidad del Gobierno para equilibrar desarrollo económico y protección de recursos naturales en un país aspirante a miembro de la UE.





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