Especialistas alertan de los efectos físicos del uso prolongado de pantallas y ofrecen recomendaciones para prevenirlos.
El uso continuado de teléfonos móviles, ordenadores y otros dispositivos electrónicos puede afectar no solo a la salud visual, sino también a la postura corporal, la fuerza muscular, la motricidad y la piel, según advierten especialistas en salud. Los expertos recomiendan adoptar hábitos preventivos, como realizar pausas periódicas y mantener una postura adecuada, para reducir estos efectos.
La creciente exposición a las pantallas ha incrementado el interés de profesionales sanitarios por las consecuencias físicas derivadas de un uso prolongado de estos dispositivos.
Aunque la tecnología forma parte de la vida cotidiana, los especialistas subrayan la importancia de combinar su utilización con hábitos saludables.
El "cuello tecnológico", uno de los problemas más frecuentes
Uno de los trastornos más habituales asociados al uso intensivo de dispositivos es el denominado "cuello tecnológico".
Esta afección aparece cuando la cabeza permanece inclinada hacia delante durante largos periodos para mirar la pantalla del teléfono móvil o del ordenador.
Esa postura incrementa la carga sobre la musculatura del cuello, los hombros y la parte superior de la espalda, lo que puede favorecer la aparición de molestias musculares y limitar la movilidad si se mantiene de forma repetida.
Más allá de la vista: postura, músculos y piel
Los especialistas indican que la exposición prolongada a las pantallas no solo puede provocar fatiga visual o sequedad ocular.
También puede contribuir al sedentarismo, disminuir la actividad muscular y afectar a la coordinación motora cuando sustituye durante largos periodos otras actividades físicas.
Además, algunos expertos señalan que la exposición continuada a determinados factores ambientales relacionados con el uso de dispositivos, como el calor o el contacto frecuente con las pantallas, puede influir en la salud de la piel, aunque sus efectos dependen de múltiples factores individuales.
Hábitos para reducir los efectos del uso de pantallas
Los profesionales de la salud recomiendan realizar pausas frecuentes durante el trabajo o el estudio para cambiar de postura y favorecer el descanso muscular.
También aconsejan situar la pantalla a una altura adecuada, mantener la espalda apoyada y evitar permanecer largos periodos con la cabeza inclinada.
Complementar el tiempo frente a los dispositivos con actividad física regular y pasar más tiempo al aire libre contribuye a reducir el sedentarismo y favorece el bienestar general.
Los especialistas recuerdan que el uso de la tecnología puede formar parte de una rutina saludable siempre que se combine con descansos periódicos, una correcta ergonomía y hábitos de vida activos.
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