Madrid y Ávila abandonan la emergencia nacional tras la mejora de los incendios. La UME seguirá desplegada para apoyar las labores de vigilancia.
El Gobierno ha rebajado al nivel 2 la situación de emergencia por los incendios forestales que afectaban a la Comunidad de Madrid y a la provincia de Ávila, poniendo fin a la declaración de emergencia nacional. La decisión, anunciada por el presidente Pedro Sánchez, se ha adoptado a propuesta de ambas administraciones autonómicas y siguiendo los criterios técnicos del mando operativo de la Unidad Militar de Emergencias (UME), que continuará desplegada sobre el terreno para apoyar las labores de extinción y vigilancia.
La evolución favorable de los incendios forestales que durante los últimos días afectaron a amplias zonas de Madrid y Ávila ha permitido reducir el nivel de emergencia y devolver la dirección operativa a las autoridades autonómicas.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, confirmó la rebaja de la situación al "nivel 2 del Plan Estatal de Protección Civil", lo que supone la salida oficial de ambas comunidades del escenario de emergencia nacional.
La decisión se produce tras varios días de intenso trabajo por parte de miles de efectivos desplegados en los dos territorios y después de que los informes técnicos concluyeran que la evolución del incendio permitía modificar el nivel de respuesta.
El Ejecutivo explicó que la medida se ha adoptado a petición de la Comunidad de Madrid y de la Junta de Castilla y León, una vez valorada la situación junto con los responsables de la emergencia.
Según el Gobierno, la decisión responde exclusivamente a criterios técnicos establecidos por el mando operativo de la Unidad Militar de Emergencias (UME), responsable de coordinar las actuaciones durante la fase de emergencia nacional.
La rebaja del nivel de alerta no implica la finalización de los trabajos sobre el terreno.
Las labores de extinción, vigilancia y consolidación del perímetro afectado continuarán durante los próximos días con el objetivo de evitar posibles reactivaciones.
Las autoridades mantienen además dispositivos preventivos debido a las elevadas temperaturas previstas y al riesgo de nuevos focos en zonas especialmente sensibles.
La dirección operativa vuelve a las comunidades autónomas
Con el descenso al nivel 2, la dirección operativa deja de estar bajo la coordinación directa de la Unidad Militar de Emergencias en el marco de la emergencia nacional.
A partir de este momento, la gestión vuelve a depender de los servicios de emergencia de la Comunidad de Madrid y de Castilla y León, que asumirán la coordinación de los dispositivos desplegados en sus respectivos territorios.
No obstante, la UME continuará participando activamente en las labores de extinción y apoyo.
El propio presidente del Gobierno subrayó que la presencia de los militares sobre el terreno se mantendrá mientras resulte necesaria.
"Los ciudadanos tienen que estar tranquilos. La UME y Protección Civil van a seguir aquí", señaló Pedro Sánchez durante el anuncio de la rebaja del nivel de emergencia.
Los efectivos militares continuarán colaborando con los servicios autonómicos en tareas de vigilancia, consolidación del perímetro, prevención de reproducciones y apoyo logístico.
El cambio de nivel responde a la mejora registrada en la evolución del incendio, aunque las autoridades insisten en que la situación continúa requiriendo un seguimiento permanente.
Durante los próximos días seguirán desplegados medios terrestres y aéreos para garantizar que no se produzcan nuevos avances del fuego.
Los responsables de la emergencia también mantendrán controles continuos sobre las condiciones meteorológicas, especialmente ante la posibilidad de fuertes rachas de viento o nuevas olas de calor.
Semanas de emergencia con miles de evacuados
La declaración de emergencia nacional fue activada tras la rápida propagación de varios incendios forestales que terminaron confluyendo en un gran frente de fuego entre Madrid, Ávila y zonas limítrofes.
La magnitud del incendio obligó a movilizar recursos extraordinarios del Estado y a situar la coordinación bajo la dirección de la Unidad Militar de Emergencias.
Durante las jornadas más críticas fueron evacuados numerosos municipios de ambas provincias y miles de personas tuvieron que abandonar temporalmente sus viviendas como medida preventiva.
Además de los desalojos, las llamas obligaron a cortar carreteras, interrumpir suministros y desplegar importantes dispositivos de atención a la población desplazada.
Los trabajos de extinción contaron con la participación de bomberos forestales, agentes medioambientales, brigadas helitransportadas, efectivos de Protección Civil, Guardia Civil, Policía Nacional y militares de la UME.
También colaboraron medios aéreos nacionales e internacionales dentro del Mecanismo Europeo de Protección Civil.
La prioridad durante los momentos más delicados fue garantizar la seguridad de la población y evitar que el fuego alcanzara zonas urbanas de especial riesgo.
Con el paso de los días, la estabilización progresiva de los distintos focos permitió levantar parte de las evacuaciones y reducir paulatinamente el nivel de amenaza.
Las autoridades fueron autorizando el regreso escalonado de los vecinos conforme mejoraban las condiciones de seguridad.
Continúan las tareas de vigilancia y recuperación
Aunque la situación deja de considerarse una emergencia nacional, las administraciones recuerdan que los trabajos sobre el terreno están lejos de finalizar.
La extinción completa de un incendio forestal de estas características requiere una fase posterior de vigilancia para detectar posibles reproducciones provocadas por puntos calientes aún activos.
Los equipos desplegados seguirán revisando las zonas calcinadas y reforzarán la presencia en los sectores donde exista mayor riesgo de reactivación.
Paralelamente, las administraciones comenzarán a evaluar los daños ocasionados por el incendio sobre viviendas, infraestructuras, explotaciones agrícolas y espacios naturales.
El Gobierno ya había anunciado su intención de declarar las áreas afectadas como "zonas gravemente afectadas por una emergencia de protección civil", una medida que permitirá activar ayudas estatales destinadas a particulares, empresas y administraciones locales.
Asimismo, la Comunidad de Madrid y la Junta de Castilla y León mantienen abiertos distintos programas de apoyo para la recuperación de explotaciones ganaderas, reparación de carreteras y asistencia a los municipios afectados.
La finalización de la emergencia nacional marca un cambio en la gestión operativa del incendio, pero no supone el cierre del dispositivo de respuesta.
Las administraciones insisten en que la vigilancia continuará mientras persistan condiciones meteorológicas que puedan favorecer nuevos episodios de riesgo.
El objetivo prioritario pasa ahora por consolidar la estabilización del incendio, iniciar la recuperación de las zonas afectadas y restablecer con normalidad la actividad en los municipios que durante las últimas semanas permanecieron bajo medidas extraordinarias de protección.





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