América incrementa su producción de petróleo con Estados Unidos, Canadá y Brasil al frente, reforzando su peso en el mercado energético mundial.
El continente americano continúa reforzando su posición en el mercado energético internacional gracias al aumento sostenido de la producción de petróleo en países como Estados Unidos, Canadá, Brasil, Guyana y Argentina. En un contexto marcado por las tensiones entre Estados Unidos e Irán, el riesgo para el tránsito marítimo por el estrecho de Ormuz y la incertidumbre sobre el suministro desde Oriente Medio, el hemisferio occidental gana protagonismo como uno de los principales polos de producción mundial de crudo.
Los datos publicados por distintos organismos internacionales y las previsiones de mercado apuntan a un crecimiento continuado de la producción durante los próximos años, impulsado principalmente por Norteamérica y Sudamérica.
Este cambio modifica progresivamente el equilibrio energético global y reduce, en parte, la dependencia de algunas rutas marítimas consideradas estratégicas para el comercio internacional de hidrocarburos.
Estados Unidos lidera la producción mundial
Estados Unidos mantiene desde hace varios años la primera posición como mayor productor de petróleo del mundo.
Según las estimaciones de la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA), el país produjo una media de 13,6 millones de barriles diarios durante 2025.
Para 2026, las previsiones oficiales sitúan la producción en torno a 13,8 millones de barriles diarios, consolidando una tendencia de crecimiento sostenido impulsada por el desarrollo del petróleo de esquisto y la mejora de la eficiencia en la explotación de los yacimientos.
La producción estadounidense continúa siendo uno de los principales factores que condicionan la evolución de los mercados internacionales del petróleo.
Su elevada capacidad de extracción proporciona además un importante margen de maniobra frente a posibles interrupciones del suministro procedente de otras regiones del mundo.
La política energética estadounidense también ha favorecido el incremento de la producción nacional mediante nuevas inversiones y el desarrollo de infraestructuras destinadas tanto al consumo interno como a la exportación.
Brasil, Canadá y Guyana impulsan el crecimiento regional
El crecimiento de la producción no se limita a Estados Unidos.
Brasil atraviesa uno de los momentos de mayor expansión de su industria petrolera gracias al desarrollo de los yacimientos en aguas profundas del Atlántico.
Según los datos disponibles, el país alcanzó en mayo una producción cercana a 4,3 millones de barriles diarios, lo que representa un incremento interanual del 16,9 %.
Canadá también continúa ampliando su capacidad extractiva.
En diciembre de 2025 registró un récord de aproximadamente 5,64 millones de barriles diarios, incluyendo petróleo y productos equivalentes.
La explotación de las arenas bituminosas de Alberta sigue siendo uno de los pilares de la producción canadiense.
A estos dos grandes productores se suma Guyana, uno de los países con mayor crecimiento petrolero de los últimos años.
Las importantes reservas descubiertas frente a sus costas han convertido al pequeño país sudamericano en uno de los nuevos protagonistas del mercado energético internacional.
Bloomberg estima que Guyana podría alcanzar en los próximos años niveles de producción comparables a los de Libia, tradicional productor de referencia dentro de la OPEP.
Argentina también incrementa progresivamente su peso gracias al desarrollo del yacimiento de Vaca Muerta, considerado uno de los mayores recursos mundiales de hidrocarburos no convencionales.
Un cambio con implicaciones geopolíticas
El aumento de la producción petrolera en el continente americano tiene importantes consecuencias estratégicas.
Uno de los aspectos más destacados es que los principales exportadores del hemisferio occidental no dependen del estrecho de Ormuz para transportar su petróleo hacia los mercados internacionales.
El estrecho de Ormuz constituye una de las rutas marítimas más sensibles del planeta, ya que por él transita una parte muy significativa del comercio mundial de petróleo.
Las tensiones entre Irán y Estados Unidos, junto con los ataques registrados en distintas infraestructuras energéticas de Oriente Medio, han reavivado las preocupaciones sobre la seguridad del suministro internacional.
En ese contexto, el crecimiento de la producción americana ofrece una mayor diversificación geográfica de la oferta mundial.
Según las proyecciones recogidas por Bloomberg, Brasil y Canadá podrían producir conjuntamente más petróleo que Arabia Saudita antes de finales de 2027, un dato que refleja la transformación del mapa energético internacional.
Aunque Oriente Medio continuará desempeñando un papel esencial debido a la magnitud de sus reservas, la creciente capacidad productiva del continente americano introduce nuevos factores de equilibrio en el mercado.
Los analistas consideran que esta evolución podría reducir parcialmente la vulnerabilidad del suministro global frente a posibles interrupciones en determinadas rutas marítimas.
No obstante, el mercado petrolero continúa dependiendo de múltiples variables, entre ellas la evolución de la demanda mundial, las decisiones de la OPEP+, las inversiones en exploración y producción, la transición energética y el contexto geopolítico internacional.
La combinación de estos factores determinará si el protagonismo creciente de América se consolida durante la próxima década o si nuevos cambios alteran nuevamente el equilibrio entre las principales regiones productoras del mundo.
Mientras tanto, las cifras de producción reflejan una tendencia clara: el hemisferio occidental incrementa de forma constante su peso en la oferta mundial de petróleo y refuerza su papel dentro de la seguridad energética internacional.





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