Dos F-18 españoles despegaron de emergencia desde Rumanía tras detectarse un dron no identificado cerca de la frontera con Ucrania.
Dos cazas F-18 del Ejército del Aire español desplegados en Rumanía realizaron este miércoles un despegue de emergencia para responder a la presencia de un dron no identificado cerca del espacio aéreo rumano, en las proximidades de la frontera con Ucrania. Los aviones españoles participaron en un procedimiento denominado ‘Alpha Scramble’ desde la base de Mihail Kogălniceanu, dentro de la misión de vigilancia aérea de la OTAN.
La tensión en el flanco oriental de la Alianza Atlántica volvió a activar este miércoles los protocolos de vigilancia aérea de la OTAN.
Dos cazas F-18 españoles desplegados en Rumanía tuvieron que despegar de emergencia después de que los sistemas de vigilancia detectaran la aproximación de un dron no identificado en las inmediaciones del espacio aéreo rumano.
Los aviones españoles se encontraban en la base aérea de Mihail Kogălniceanu, desde donde operan como parte del dispositivo aliado destinado a reforzar la protección del espacio aéreo del flanco oriental.
La activación se realizó mediante un procedimiento conocido como ‘Alpha Scramble’, utilizado para ordenar el despegue inmediato de aeronaves de combate ante una posible amenaza o ante la necesidad de identificar una aeronave cuya naturaleza o trayectoria no ha podido determinarse inicialmente.
El incidente se produjo en una zona especialmente sensible por su proximidad a Ucrania, país que continúa siendo escenario de la guerra entre Rusia y Ucrania.
Alerta cerca de la frontera ucraniana
La presencia del dron fue detectada en una zona próxima a la frontera con Ucrania, lo que elevó la atención de los sistemas de vigilancia rumanos y aliados.
Rumanía constituye uno de los puntos estratégicos del dispositivo de defensa de la OTAN en Europa oriental debido a su posición geográfica y a su proximidad al escenario de conflicto.
Desde el inicio de la guerra, las autoridades rumanas han reforzado especialmente la vigilancia de su espacio aéreo ante el riesgo de que drones o restos de aeronaves procedentes de los combates puedan aproximarse o penetrar accidentalmente en territorio aliado.
La situación ha obligado a los países de la OTAN a mantener permanentemente preparados diferentes medios de combate capaces de reaccionar en cuestión de minutos.
En este contexto, los F-18 españoles desplegados en Rumanía forman parte de las capacidades que la Alianza puede utilizar para identificar posibles amenazas aéreas.
El despegue de emergencia permite que los cazas se aproximen rápidamente al objetivo y determinen su naturaleza, trayectoria y comportamiento.
La prioridad inicial en este tipo de situaciones es identificar el aparato y establecer si representa una amenaza para el espacio aéreo aliado.
España refuerza el flanco oriental de la OTAN
El despliegue español en Rumanía se integra dentro de las operaciones de vigilancia y policía aérea desarrolladas por la OTAN en su flanco oriental.
España participa regularmente en este tipo de misiones mediante el envío de aviones de combate, pilotos y personal de apoyo.
Los F-18 españoles mantienen capacidad de reacción inmediata ante posibles incursiones o contactos aéreos sospechosos.
La misión no implica únicamente responder a situaciones de emergencia.
Los aviones desplegados realizan también tareas de vigilancia, entrenamiento y coordinación con las fuerzas aéreas de los países aliados.
El objetivo es garantizar que cualquier aeronave que se aproxime a las fronteras de la Alianza pueda ser detectada e identificada con rapidez.
La actividad ha adquirido especial relevancia desde el comienzo de la invasión rusa de Ucrania.
La proximidad de Rumanía al territorio ucraniano convierte determinadas zonas del espacio aéreo del país en áreas especialmente vigiladas.
Los episodios protagonizados por drones y otros objetos aéreos han obligado en ocasiones a activar los mecanismos de respuesta de los países de la región.
Un nuevo episodio de tensión en el este de Europa
El despegue de los cazas españoles se produce en un momento en el que los países del este de la OTAN mantienen elevados niveles de vigilancia.
La presencia de drones cerca de las fronteras aliadas constituye una preocupación para los gobiernos de la región, especialmente cuando estos aparatos aparecen en zonas próximas a infraestructuras estratégicas o al escenario de operaciones militares.
Sin embargo, la detección de un dron no identificado no significa automáticamente que se trate de una aeronave hostil.
Los cazas pueden ser enviados precisamente para obtener información sobre el aparato y determinar si existe algún riesgo real.
La identificación visual constituye una de las funciones fundamentales de los aviones de combate desplegados en misiones de policía aérea.
Una vez localizada la aeronave sospechosa, los pilotos pueden comunicar sus características y trayectoria a los centros de mando para que las autoridades adopten las medidas correspondientes.
En el caso de este miércoles, los F-18 españoles despegaron desde Mihail Kogălniceanu siguiendo el protocolo de emergencia previsto para este tipo de situaciones.
El episodio vuelve a poner de relieve el papel que desempeña España dentro de las capacidades de defensa colectiva de la OTAN.
La presencia de los cazas españoles permite a la Alianza disponer de una respuesta rápida ante posibles incidentes aéreos y contribuye a reforzar la vigilancia de uno de los sectores más sensibles del territorio aliado.
La situación será objeto de seguimiento por parte de las autoridades rumanas y de la estructura de mando de la OTAN, especialmente por tratarse de un incidente registrado a escasa distancia de la frontera ucraniana.





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