El Gobierno considera inviable la devolución automática a Marruecos de los menores no acompañados tras la crisis de Ceuta. El PP critica la estrategia
El Gobierno español considera inviable la devolución automática a Marruecos de los menores extranjeros no acompañados (MENAs) que permanecen en España tras la crisis migratoria de Ceuta. Aunque el país vecino ha reclamado el retorno de los menores marroquíes, el Ejecutivo sostiene que la petición no permite, por sí sola, proceder al retorno, ya que deben cumplirse los procedimientos y garantías establecidos por la legislación de protección de menores. La posición ha provocado críticas del Partido Popular, que considera que la reclamación de Marruecos deja en evidencia la estrategia del Gobierno sobre el reparto de los menores entre las comunidades autónomas.
La cuestión se enmarca en el debate sobre la gestión de los menores llegados durante los últimos episodios de presión migratoria en la ciudad autónoma.
La posición del Gobierno y el marco legal
El Ejecutivo mantiene que cualquier retorno de menores no acompañados debe ajustarse a la normativa española y europea de protección de la infancia. La reclamación formulada por Marruecos no activa de forma automática el procedimiento de devolución.
Según fuentes gubernamentales, es necesario verificar la identidad de los menores, garantizar su interés superior y cumplir los trámites establecidos por la legislación vigente. Estos requisitos impiden, a juicio del Gobierno, una devolución inmediata y generalizada.
La protección de los menores no acompañados está regulada por un marco jurídico que prioriza su seguridad y su desarrollo. Cualquier decisión de retorno debe contar con las debidas garantías procesales y con la intervención de los servicios de protección de menores.
El Gobierno ha insistido en que la cooperación con Marruecos en materia migratoria se mantiene, pero dentro de los límites que impone el derecho interno y el derecho internacional.
La reclamación de Marruecos y el contexto de Ceuta
Marruecos ha solicitado el retorno de los menores marroquíes que se encuentran en España tras los episodios de entradas irregulares en Ceuta. La petición se produce en un contexto de diálogo bilateral sobre control migratorio y gestión de fronteras.
España y Marruecos mantienen canales de cooperación en esta materia. Sin embargo, el tratamiento de los menores no acompañados está sujeto a reglas específicas que difieren de las aplicables a los adultos.
Las autoridades españolas han recordado que la devolución de menores requiere un procedimiento individualizado. No basta con una reclamación genérica del país de origen para proceder al retorno.
La crisis migratoria de Ceuta generó una elevada presión sobre los recursos de acogida de la ciudad autónoma y de otras comunidades. El reparto de los menores entre las distintas administraciones autonómicas se convirtió en uno de los puntos de mayor fricción política.
Las críticas del Partido Popular
El Partido Popular ha criticado la posición del Gobierno. Según la formación, la reclamación de Marruecos pone de manifiesto las carencias de la estrategia del Ejecutivo respecto al reparto de los menores no acompañados entre las comunidades autónomas.
El PP considera que el Gobierno no ha resuelto de forma eficaz la distribución de la acogida y que ahora se encuentra con dificultades para gestionar el retorno. La oposición reclama una política más firme y una mayor coordinación con el país vecino.
Desde el Ejecutivo se responde que cualquier solución debe respetar el marco legal de protección de menores. El Gobierno rechaza las acusaciones de inacción y defiende que se están aplicando los procedimientos establecidos.
El debate se proyecta también sobre el modelo de financiación y de corresponsabilidad entre el Estado y las comunidades autónomas. Varias regiones han reclamado más recursos para hacer frente a la acogida de menores extranjeros no acompañados.
Perspectivas y próximos pasos
La cuestión de los MENAs de origen marroquí permanece abierta. El Gobierno mantiene contactos con las autoridades de Rabat, pero insiste en que no cabe una devolución automática.
Los servicios de protección de menores continúan evaluando caso por caso. El interés superior del menor sigue siendo el criterio rector de cualquier decisión.
Mientras tanto, la presión sobre los sistemas de acogida se mantiene en varias comunidades. El reparto territorial de los menores sigue siendo objeto de negociación entre el Gobierno central y los ejecutivos autonómicos.
La cooperación con Marruecos en materia migratoria se mantiene como un eje de la política exterior española. Sin embargo, el tratamiento de los menores introduce un elemento de complejidad jurídica que limita las opciones de retorno inmediato.
El episodio vuelve a poner de relieve la tensión entre la gestión de los flujos migratorios y las obligaciones de protección de la infancia. Las próximas semanas serán clave para conocer si se avanzan soluciones bilaterales compatibles con el marco legal español.





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