David Morens, exasesor de Anthony Fauci, se declara culpable de ocultar correos oficiales sobre la COVID y afronta hasta cinco años de prisión.
David Morens, exasesor durante años del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID) de Estados Unidos, se ha declarado culpable de conspiración para defraudar al Gobierno tras admitir que utilizó cuentas de correo personales para ocultar comunicaciones oficiales relacionadas con la pandemia de COVID-19 y esquivar las solicitudes de acceso a la información pública. El caso vuelve a situar el debate sobre el origen del coronavirus y la transparencia institucional en el centro de la actualidad estadounidense.
Un nuevo episodio relacionado con la gestión de la pandemia de COVID-19 ha sacudido el panorama político y científico de Estados Unidos.
David Morens, antiguo asesor del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID), organismo que durante años dirigió Anthony Fauci, ha reconocido ante un tribunal federal de Maryland su participación en una trama destinada a ocultar comunicaciones oficiales relacionadas con la pandemia.
Morens, que trabajó como asesor principal entre 2006 y 2022, aceptó declararse culpable de un delito de conspiración para defraudar a Estados Unidos, una infracción castigada con una pena máxima de cinco años de prisión. La sentencia ha quedado fijada para el próximo 12 de noviembre.
El procedimiento judicial forma parte de una investigación iniciada tras detectarse supuestos intentos de eludir la Ley de Libertad de Información (FOIA), utilizada en Estados Unidos para solicitar documentos oficiales a las administraciones públicas.
La causa ha adquirido una enorme repercusión porque afecta directamente a uno de los principales colaboradores de Fauci durante la pandemia, aunque las autoridades han precisado que el exdirector del NIAID no ha sido acusado de ningún delito en este procedimiento.
Admitió utilizar su correo personal para evitar la transparencia
Según los documentos judiciales, Morens reconoció que utilizó deliberadamente su cuenta personal de Gmail para intercambiar información relacionada con la pandemia, el origen del coronavirus y determinadas subvenciones federales vinculadas a investigaciones sobre coronavirus en murciélagos.
El objetivo, según admitió en el acuerdo de culpabilidad, era evitar que esas comunicaciones quedaran sujetas a futuras solicitudes de acceso a la información pública.
Los investigadores sostienen que Morens coordinó esta práctica con otros colaboradores externos para mantener conversaciones fuera de los canales oficiales del Gobierno estadounidense.
Entre los asuntos tratados figuraban debates sobre el origen de la COVID-19, la cancelación de determinadas subvenciones federales y comunicaciones internas relacionadas con investigaciones científicas desarrolladas durante los primeros meses de la pandemia.
La investigación también concluye que el exasesor compartió información interna del Instituto Nacional de Salud (NIH) utilizando canales privados y evitó deliberadamente el uso de las cuentas oficiales del organismo.
Los hechos investigados no implican una confesión sobre el origen del coronavirus, sino sobre la ocultación de determinadas comunicaciones oficiales.
Las botellas de vino también forman parte del caso
Además del uso de cuentas personales, el procedimiento judicial incluye otro aspecto que ha llamado especialmente la atención.
Morens admitió haber recibido dos botellas de vino enviadas a su domicilio por el responsable de una organización sin ánimo de lucro vinculada a investigaciones sobre coronavirus.
Según los documentos judiciales, el remitente agradecía sus "maniobras entre bastidores", expresión utilizada en uno de los correos incorporados a la investigación.
Los fiscales sostienen que esos regalos estaban relacionados con favores prestados por Morens mientras desempeñaba funciones públicas.
Entre ellos figuraría la elaboración de un comentario científico que defendía la hipótesis de un origen natural del virus, aunque el procedimiento no establece conclusiones sobre cuál fue realmente el origen de la pandemia.
La acusación también recoge ofertas para futuras comidas en restaurantes de alta categoría, aunque finalmente el acuerdo de culpabilidad se ha limitado al delito de conspiración para defraudar al Gobierno.
El caso reabre el debate sobre el origen de la COVID-19
La investigación contra Morens surge en un contexto de creciente presión política en Estados Unidos sobre la gestión de la pandemia.
Durante los últimos años, diferentes comisiones del Congreso han investigado tanto la respuesta sanitaria como las investigaciones financiadas con fondos públicos relacionadas con coronavirus desarrolladas antes de la pandemia.
Uno de los principales focos ha sido la subvención concedida en 2014 a una organización estadounidense que posteriormente colaboró con el Instituto de Virología de Wuhan, en China.
Esa financiación fue cancelada por los Institutos Nacionales de Salud en abril de 2020 tras las controversias surgidas sobre el posible origen del coronavirus.
Las autoridades estadounidenses mantienen abiertas distintas líneas de investigación sobre el origen de la COVID-19, aunque hasta la fecha no existe un consenso definitivo entre los organismos científicos y de inteligencia.
El procedimiento contra Morens tampoco modifica esa situación.
Su declaración de culpabilidad se refiere exclusivamente a la ocultación de documentos oficiales y al intento de eludir los mecanismos de transparencia establecidos por la legislación estadounidense.
Fauci no está acusado en este procedimiento
Uno de los aspectos más destacados del caso es la referencia constante al antiguo director del NIAID, Anthony Fauci.
Pese a que Morens fue uno de sus colaboradores más estrechos durante años, los fiscales han reiterado que Fauci no está acusado de ninguna conducta delictiva dentro de esta causa concreta.
No obstante, el procedimiento ha reavivado el debate político en Washington y previsiblemente continuará alimentando las investigaciones parlamentarias relacionadas con la gestión de la pandemia.
La sentencia contra David Morens está prevista para el próximo 12 de noviembre, cuando un tribunal federal de Maryland determinará la pena definitiva que deberá cumplir tras haber reconocido su responsabilidad en la ocultación de comunicaciones oficiales durante uno de los episodios sanitarios más importantes de la historia reciente.





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