Irán lanza misiles contra posiciones de EE.UU. en Jordania tras el ataque estadounidense sobre Larak. Así evoluciona la nueva escalada.
Irán ha lanzado este lunes un ataque con misiles contra posiciones militares estadounidenses en Jordania en respuesta al bombardeo ejecutado un día antes por Estados Unidos contra lanzadores iraníes en la isla de Larak, situada en el estrecho de Ormuz. Las autoridades jordanas han confirmado la interceptación de varios proyectiles, mientras Washington e Irán intercambian acusaciones en un nuevo episodio de escalada militar en Oriente Medio.
La tensión entre Estados Unidos e Irán ha vuelto a intensificarse tras varias semanas de relativa calma. La nueva escalada comenzó el domingo, cuando fuerzas estadounidenses atacaron dos lanzadores de misiles iraníes en la isla de Larak, una posición estratégica situada en el estrecho de Ormuz.
Según el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM), el ataque tenía como objetivo impedir el lanzamiento de proyectiles equipados con minas navales que, de acuerdo con la inteligencia estadounidense, iban a ser utilizados para amenazar el tráfico marítimo en una de las rutas energéticas más importantes del mundo.
La Guardia Revolucionaria iraní calificó la operación estadounidense como una agresión directa y anunció que respondería militarmente.
Misiles contra bases estadounidenses en Jordania
Horas después del ataque sobre Larak, Irán lanzó una operación de represalia dirigida contra instalaciones militares estadounidenses situadas en Jordania.
La Guardia Revolucionaria afirmó haber empleado misiles balísticos contra las bases de Rey Hussein y Al Azraq, utilizadas por fuerzas estadounidenses y aliadas. Las autoridades iraníes sostienen que los objetivos eran infraestructuras militares y de apoyo logístico.
El Ejército jordano informó de que sus sistemas de defensa aérea interceptaron ocho misiles que penetraron en su espacio aéreo, evitando impactos sobre zonas pobladas y bases militares.
En la ciudad de Aqaba se registraron explosiones durante la madrugada, compatibles con la activación de sistemas antimisiles, aunque las autoridades no han informado de víctimas ni de daños significativos.
Fuentes estadounidenses citadas por diversos medios señalaron que la mayoría de los proyectiles fueron interceptados por las defensas aéreas desplegadas en la zona y que, por el momento, no existen indicios de daños importantes en las instalaciones norteamericanas.
El ataque estadounidense sobre Larak
La respuesta iraní llega menos de 24 horas después de la operación militar estadounidense sobre la isla de Larak.
Washington sostiene que las fuerzas iraníes estaban preparando el despliegue de minas navales y otros medios destinados a obstaculizar la navegación comercial por el estrecho de Ormuz, paso por el que transita una parte sustancial del comercio mundial de petróleo.
La Administración estadounidense describió el bombardeo como una acción preventiva y limitada destinada a neutralizar una amenaza inminente contra la seguridad marítima internacional.
Por su parte, Irán aseguró que el ataque estadounidense causó muertos y heridos entre militares y civiles presentes en la isla y prometió una respuesta "proporcionada" contra intereses estadounidenses en la región.
Se trata del primer ataque directo de Estados Unidos contra territorio iraní desde finales de julio, lo que supone un nuevo cambio en la evolución del conflicto.
Incertidumbre sobre la respuesta de Washington
Tras el intercambio de ataques, la atención se centra ahora en la posible reacción de Estados Unidos.
Hasta el momento, la Administración estadounidense no ha anunciado nuevas operaciones militares como respuesta al lanzamiento de misiles iraníes, aunque el seguimiento de la situación continúa por parte del Pentágono y del CENTCOM.
Diversos analistas consideran que la evolución del conflicto dependerá del balance definitivo de daños, de si se producen víctimas estadounidenses y del alcance de futuras acciones iraníes contra intereses de Washington o de sus aliados regionales.
Mientras tanto, el aumento de la tensión vuelve a situar el estrecho de Ormuz en el centro de la preocupación internacional por su importancia para el suministro energético mundial.
Los mercados permanecen atentos a la evolución de los acontecimientos, ya que cualquier interrupción del tráfico marítimo o una ampliación del conflicto podría tener consecuencias sobre el precio del petróleo y la estabilidad regional.
Aunque algunas informaciones plantean la posibilidad de una respuesta militar de mayor alcance por parte del presidente Donald Trump, hasta el momento no existe ningún anuncio oficial que confirme una nueva ofensiva estadounidense. La evolución de los próximos acontecimientos dependerá previsiblemente de la valoración que realice Washington sobre el alcance del ataque iraní y de la situación sobre el terreno.





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