La riada entre Nepal y el Tíbet deja ya 543 muertos y más de 1.500 desaparecidos, entre ellos tres españoles.
La cifra de víctimas por la devastadora riada que afectó esta semana a la región fronteriza entre Nepal y el Tíbet ha aumentado hasta los 543 fallecidos, mientras más de 1.500 personas permanecen desaparecidas, según los últimos balances difundidos por las autoridades. Entre quienes siguen sin ser localizados figuran tres ciudadanos españoles y centenares de turistas extranjeros que se encontraban en una de las principales zonas de acceso al Himalaya cuando se produjo la inundación.
Las labores de búsqueda continúan en una de las mayores catástrofes recientes del Himalaya
Los equipos de emergencia mantienen las operaciones de búsqueda y rescate en ambos lados de la frontera tras el fuerte episodio de inundaciones que arrasó numerosos valles del norte de Nepal y del sur del Tíbet.
Las autoridades han elevado el balance provisional a 543 fallecidos y más de 1.500 desaparecidos, aunque advierten de que ambas cifras podrían seguir aumentando conforme avanzan las tareas de localización en las zonas más aisladas.
Las áreas más afectadas corresponden a la región nepalí de Rasuwa y a distintos puntos del territorio tibetano próximos a la frontera.
La fuerza del agua destruyó viviendas, carreteras, puentes, mercados, infraestructuras hidroeléctricas y numerosos tramos de la red de comunicaciones, dificultando el acceso de los equipos de rescate.
En varias localidades continúan los cortes de electricidad y telecomunicaciones, lo que complica la evaluación completa de los daños.
Los servicios de emergencia trabajan con maquinaria pesada, helicópteros y drones para localizar posibles supervivientes y recuperar víctimas en cauces fluviales y zonas sepultadas por lodo y rocas.
Las autoridades han movilizado además a unidades militares para colaborar en la evacuación de población y en la distribución de ayuda humanitaria.
Organizaciones internacionales también participan en las operaciones de asistencia, suministrando alimentos, agua potable, medicamentos y refugios temporales para miles de desplazados.
Tres españoles figuran entre los desaparecidos junto a cientos de turistas
Entre las personas cuyo paradero todavía se desconoce se encuentran tres ciudadanos españoles que viajaban por la región del Himalaya.
Las autoridades consulares españolas permanecen en contacto con las familias y colaboran con los servicios diplomáticos desplegados sobre el terreno para recabar información sobre su situación.
Además de los ciudadanos españoles, las listas de desaparecidos incluyen a centenares de turistas extranjeros que recorrían algunos de los itinerarios de montaña más populares de Nepal.
La región afectada constituye uno de los principales puntos de acceso a rutas de senderismo y montañismo como el valle de Langtang, el Tamang Heritage Trail, Gosainkunda y otros recorridos frecuentados cada año por visitantes internacionales.
Muchos excursionistas quedaron aislados tras el colapso de carreteras y senderos provocado por la riada.
Los equipos de rescate intentan acceder a refugios de montaña y pequeños asentamientos donde podrían encontrarse grupos incomunicados.
Las autoridades han habilitado centros de información para familiares y han reforzado la coordinación con embajadas y consulados de los países cuyos ciudadanos se encontraban en la zona.
Al mismo tiempo, hospitales y centros de acogida continúan recibiendo a personas rescatadas con lesiones de diversa consideración y a vecinos que han perdido sus viviendas.
La causa exacta de la inundación sigue bajo investigación
Los expertos continúan analizando el origen del desastre, cuya causa todavía no ha sido determinada de forma definitiva.
Desde los primeros momentos surgió la hipótesis de que la riada pudiera haber sido provocada por la ruptura de un lago glaciar, un fenómeno conocido como GLOF (Glacial Lake Outburst Flood).
Este tipo de episodios se produce cuando una barrera natural de hielo o morrena cede de forma repentina, liberando enormes volúmenes de agua que descienden con gran velocidad por los valles.
Los meteorólogos también estudian el papel que pudieron desempeñar las intensas precipitaciones registradas en la vertiente tibetana del Himalaya durante los días previos a la catástrofe.
Las investigaciones deberán determinar si el desastre fue consecuencia de un único fenómeno o de la combinación de varios factores hidrológicos y meteorológicos.
Los especialistas recuerdan que el retroceso de los glaciares observado durante las últimas décadas está favoreciendo la formación y expansión de lagos glaciares potencialmente inestables en numerosas cordilleras del planeta.
Además del Himalaya, riesgos similares se estudian actualmente en regiones montañosas como los Alpes, los Andes, el Cáucaso, el Pamir y el Tian Shan.
Las autoridades de Nepal y China han anunciado que mantendrán los dispositivos de emergencia mientras existan posibilidades de localizar supervivientes.
Entretanto, miles de personas permanecen desplazadas y numerosas poblaciones afrontan importantes problemas de abastecimiento debido a la destrucción de infraestructuras básicas.
La reconstrucción de carreteras, puentes, instalaciones energéticas y servicios públicos requerirá previsiblemente varios meses, mientras continúan las evaluaciones técnicas para cuantificar el impacto económico y humano de una de las mayores catástrofes naturales registradas en la región en los últimos años.





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