Marruecos reivindica Ceuta y Melilla como derecho histórico y reclama diálogo con España sobre su futuro.
El ministro marroquí de Justicia, Abdellatif Ouahbi, afirmó el viernes en una entrevista televisiva que Marruecos mantiene sus reivindicaciones sobre Ceuta y Melilla, a las que definió como un “derecho histórico y geográfico”. El dirigente pidió establecer un mecanismo de diálogo con España para abordar la cuestión y defendió el “retorno” de ambas ciudades al país vecino.
Marruecos mantiene su posición sobre Ceuta y Melilla
La cuestión de Ceuta y Melilla volvió al debate político después de las declaraciones realizadas por Abdellatif Ouahbi, ministro de Justicia de Marruecos, en una entrevista concedida al canal público marroquí 2M.
Durante la intervención, el responsable gubernamental aseguró que las dos ciudades autónomas españolas forman parte de una reivindicación histórica de Marruecos y señaló que Rabat continuará defendiendo su posición sobre estos territorios.
“La cuestión de Ceuta y Melilla seguirá siendo un tema de diálogo entre nosotros y España”, afirmó Ouahbi durante la entrevista.
El ministro añadió que Marruecos mantendrá lo que definió como su “derecho histórico” y su “derecho geográfico” sobre ambas ciudades, sin concretar nuevas iniciativas diplomáticas para modificar la situación actual.
Ceuta y Melilla forman parte del territorio español desde hace siglos y cuentan con un régimen de ciudades autónomas dentro de la organización territorial de España.
Marruecos, por su parte, mantiene una reivindicación sobre ambas plazas, considerándolas territorios pendientes de integración en su soberanía nacional.
La posición oficial española sostiene que Ceuta y Melilla son parte del territorio nacional y que su estatus no está sujeto a negociación.
La relación bilateral entre España y Marruecos aborda varios asuntos
Las declaraciones de Ouahbi se producen dentro del marco de una relación bilateral entre España y Marruecos marcada por la cooperación en ámbitos como comercio, seguridad, migración y energía.
En los últimos años, ambos países han reforzado sus canales de comunicación tras la declaración conjunta adoptada en 2022, que abrió una nueva etapa diplomática después de una crisis relacionada con la posición española sobre el conflicto del Sáhara Occidental.
Desde entonces, Madrid y Rabat han desarrollado mecanismos de coordinación para asuntos de interés común, aunque la cuestión de Ceuta y Melilla continúa siendo uno de los puntos de diferencia entre ambos gobiernos.
La cooperación económica tiene un peso relevante en la relación bilateral. España mantiene vínculos comerciales con Marruecos y es uno de sus principales socios económicos dentro de la Unión Europea.
Al mismo tiempo, los dos países colaboran en materia de control migratorio y lucha contra redes de tráfico de personas, especialmente por la situación geográfica de las costas españolas y del norte de África.
La situación de Ceuta y Melilla también tiene una dimensión estratégica debido a su ubicación en el norte del continente africano y a su proximidad con territorio marroquí.
Las autoridades españolas han defendido en diferentes ocasiones que la integración de ambas ciudades en España está respaldada por el marco constitucional y por el derecho internacional.
Marruecos mantiene una postura diferente y considera que la situación actual responde a un proceso histórico pendiente de revisión.
Un debate histórico con implicaciones diplomáticas
Las reclamaciones marroquíes sobre Ceuta y Melilla forman parte de una cuestión histórica que ha acompañado las relaciones entre ambos países durante décadas.
Tras la independencia de Marruecos en 1956, Rabat planteó la recuperación de varios territorios que consideraba vinculados históricamente al país, entre ellos Ceuta y Melilla.
España mantuvo desde entonces que ambas ciudades tienen una trayectoria histórica diferenciada y que forman parte del Estado español.
En la actualidad, Ceuta y Melilla cuentan con instituciones propias, representación parlamentaria y un régimen de autonomía similar al de otras comunidades y ciudades autónomas españolas.
La población de ambas ciudades supera conjuntamente los 170.000 habitantes y está formada por ciudadanos con diferentes orígenes culturales y religiosos.
La declaración del ministro marroquí introduce de nuevo la cuestión territorial en el debate público, aunque no supone un cambio anunciado en las relaciones diplomáticas entre Madrid y Rabat.
Ouahbi planteó la necesidad de crear un mecanismo de diálogo para tratar el futuro de las ciudades, una propuesta que Marruecos ha defendido anteriormente en distintos foros políticos.
España, por el momento, mantiene que cualquier conversación bilateral debe desarrollarse dentro del respeto a la soberanía y a la integridad territorial reconocida por el ordenamiento jurídico vigente.
El asunto continúa siendo uno de los elementos sensibles dentro de la relación entre ambos países, junto con otros temas como el Sáhara Occidental, la cooperación migratoria y la seguridad regional.
Las próximas posiciones oficiales de ambos gobiernos determinarán si estas declaraciones generan nuevas conversaciones diplomáticas o se mantienen dentro del marco habitual de las relaciones bilaterales.





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