Un estudio con casi 60.000 personas relaciona tres minutos diarios de actividad intensa con un menor riesgo de hasta 13 tipos de cáncer.
Un estudio publicado en la revista BMC Medicine sugiere que realizar alrededor de tres minutos diarios de actividad física intensa integrada en la vida cotidiana podría asociarse con un menor riesgo de desarrollar hasta 13 tipos de cáncer. La investigación, basada en casi 60.000 adultos seguidos durante ocho años, analizó el movimiento real de los participantes mediante dispositivos de registro de actividad.
Una investigación publicada en la revista científica BMC Medicine ha analizado la relación entre la actividad física intensa realizada durante la vida cotidiana y el riesgo de desarrollar distintos tipos de cáncer.
El estudio incluyó a cerca de 60.000 adultos que no practicaban ejercicio físico de forma estructurada y cuyo nivel de actividad fue registrado mediante acelerómetros durante una semana.
Posteriormente, los investigadores realizaron un seguimiento de los participantes durante aproximadamente ocho años para evaluar la aparición de distintos tipos de cáncer.
Los resultados indican que realizar alrededor de tres minutos diarios de actividad física vigorosa integrada en la rutina diaria se asoció con un menor riesgo de desarrollar varios tipos de tumores.
Entre estas actividades figuran acciones cotidianas como subir escaleras rápidamente, caminar a paso muy acelerado o correr durante unos instantes para alcanzar un medio de transporte.
Los investigadores señalan que este tipo de esfuerzo breve, conocido como actividad física vigorosa incidental, podría aportar beneficios relevantes para la salud.
No obstante, recuerdan que los resultados muestran una asociación estadística y no permiten establecer una relación directa de causa y efecto.
Una investigación basada en el movimiento cotidiano
El trabajo científico fue elaborado utilizando información procedente de la base de datos UK Biobank.
Los participantes utilizaron dispositivos capaces de medir objetivamente la intensidad y duración de su actividad física diaria.
A diferencia de otros estudios basados en cuestionarios, esta metodología permitió registrar el movimiento real desarrollado durante la jornada.
Los investigadores se centraron especialmente en personas que no realizaban deporte de manera habitual.
El objetivo consistía en determinar si pequeños esfuerzos intensos realizados de forma espontánea podían relacionarse con beneficios para la salud.
Tras el seguimiento de ocho años, el análisis mostró que quienes acumulaban aproximadamente tres minutos diarios de actividad vigorosa incidental presentaban una menor incidencia de diversos tipos de cáncer.
Los resultados también indicaron que aumentar ligeramente esa duración podía asociarse con reducciones adicionales del riesgo.
Asociación con distintos tipos de cáncer
El estudio encontró una asociación entre la actividad física intensa cotidiana y un menor riesgo de desarrollar hasta 13 tipos de cáncer relacionados previamente con el sedentarismo y el nivel de actividad física.
Entre ellos se incluyen algunos tumores frecuentes como los de mama, colon o endometrio, además de otros analizados dentro del trabajo científico.
Los autores explican que el beneficio observado podría estar relacionado con diversos mecanismos biológicos.
Entre ellos destacan mejoras en el metabolismo de la glucosa, la regulación hormonal, el control del peso corporal y la reducción de procesos inflamatorios.
No obstante, los investigadores subrayan que el estudio no demuestra que esos tres minutos de actividad intensa sean, por sí solos, la causa directa de la reducción del riesgo.
Al tratarse de un estudio observacional, siempre existe la posibilidad de que intervengan otros factores relacionados con el estilo de vida de los participantes.
Por ese motivo, consideran necesarios nuevos estudios que permitan confirmar estos resultados mediante diseños experimentales.
Reducir el sedentarismo continúa siendo una prioridad
La investigación también pone el foco sobre el elevado tiempo que muchas personas permanecen sentadas a lo largo del día.
Diversos estudios internacionales estiman que los adultos pasan una media cercana a diez horas diarias en actividades sedentarias.
Los especialistas recuerdan que reducir ese tiempo constituye una de las principales recomendaciones para mejorar la salud cardiovascular y metabólica.
Las actuales guías de la Organización Mundial de la Salud aconsejan acumular entre 150 y 300 minutos semanales de actividad física moderada o entre 75 y 150 minutos de actividad vigorosa.
Además, recomiendan disminuir el tiempo de sedentarismo siempre que sea posible.
Los autores del estudio consideran que incorporar pequeños esfuerzos intensos dentro de la rutina diaria puede resultar especialmente útil para aquellas personas que no realizan deporte de forma regular.
Subir escaleras, caminar deprisa o acelerar el paso durante unos minutos son ejemplos de actividades que pueden integrarse fácilmente en la vida cotidiana.
Según los investigadores, el mensaje principal del trabajo es que cualquier incremento de la actividad física puede resultar beneficioso para la salud.
Aunque los resultados deben interpretarse con prudencia por tratarse de una investigación observacional, el estudio aporta nuevas evidencias sobre la posible importancia de pequeños esfuerzos diarios para reducir el riesgo de enfermedad a largo plazo.
Los especialistas insisten, no obstante, en que estas conclusiones no sustituyen las recomendaciones oficiales sobre ejercicio físico, alimentación equilibrada, abandono del tabaco y revisiones médicas periódicas como medidas fundamentales para la prevención del cáncer.





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