Un estudio de The BMJ alerta sobre la CTE en exjugadores de la NFL y reabre el debate sobre los golpes en la cabeza.
Un estudio publicado en The BMJ revela que al menos el 24,5 % de los exjugadores de la NFL fallecidos entre 2016 y 2021 presentaban signos de encefalopatía traumática crónica (CTE), una enfermedad neurodegenerativa asociada a golpes repetidos en la cabeza. Los investigadores advierten de que esa cifra podría ser una estimación mínima y sitúan el posible rango real entre el 24,5 % y el 97,7 %.
La investigación analiza cientos de cerebros de antiguos jugadores
El nuevo estudio sobre la salud cerebral de los jugadores de fútbol americano vuelve a situar el impacto de los traumatismos craneales en el centro del debate deportivo.
La investigación, elaborada por especialistas de Mass General Brigham, la Universidad de Boston y la Concussion Legacy Foundation, analizó los casos de antiguos jugadores de la NFL fallecidos entre 2016 y 2021.
De los 878 exjugadores identificados durante ese periodo, 235 habían donado su cerebro para investigación científica después de su muerte.
Los análisis detectaron signos compatibles con encefalopatía traumática crónica en 215 de esas muestras, lo que equivale a más del 91 % de los cerebros examinados.
Sin embargo, los autores del estudio advierten de que esa cifra no puede trasladarse directamente a todos los jugadores de la NFL, ya que quienes donan sus cerebros pueden no representar al conjunto de deportistas.
Para realizar una estimación más amplia, los investigadores compararon esos datos con el total de exjugadores fallecidos durante el periodo analizado.
El resultado establece una prevalencia mínima del 24,5 %, es decir, al menos uno de cada cuatro antiguos jugadores de la liga estadounidense habría sufrido CTE.
Los científicos señalan que la cifra real podría ser superior debido a que la mayoría de los fallecidos nunca fueron sometidos a un examen cerebral especializado.
Según el propio estudio, si se tienen en cuenta diferentes escenarios estadísticos, la prevalencia potencial podría alcanzar cifras cercanas al 97,7 %.
La encefalopatía traumática crónica preocupa al deporte de contacto
La CTE es una enfermedad degenerativa relacionada con impactos repetidos en la cabeza, especialmente aquellos acumulados durante años de práctica deportiva.
Actualmente, el diagnóstico definitivo solo puede realizarse mediante el análisis del tejido cerebral después del fallecimiento.
Entre los síntomas asociados aparecen problemas de memoria, alteraciones del comportamiento, dificultades cognitivas, cambios de estado de ánimo y, en algunos casos, procesos similares a la demencia.
Los investigadores destacan que el riesgo no parece estar vinculado únicamente a las conmociones cerebrales diagnosticadas.
También influyen los impactos repetitivos de menor intensidad que se producen durante entrenamientos y partidos a lo largo de una carrera deportiva.
Esta conclusión ha llevado a numerosas organizaciones deportivas a revisar sus protocolos para reducir el número de golpes recibidos por los jugadores.
La NFL ha introducido en los últimos años cambios destinados a disminuir los impactos en la cabeza, como limitaciones en los entrenamientos con contacto y modificaciones reglamentarias para reducir determinadas acciones de riesgo.
El debate no afecta únicamente al fútbol americano profesional.
Otros deportes de contacto, como el rugby, el boxeo o el fútbol europeo, también han analizado los posibles efectos a largo plazo de los traumatismos craneales repetidos.
En el fútbol europeo, varias federaciones y clubes han comenzado a limitar determinados ejercicios de entrenamiento con cabezazos, especialmente en categorías inferiores.
La preocupación se centra en la exposición acumulada desde edades tempranas y en la necesidad de establecer medidas preventivas antes de que aparezcan posibles consecuencias neurológicas.
El fútbol europeo revisa el papel de los cabezazos
Aunque la investigación se centra en jugadores de la NFL, sus conclusiones han reactivado el debate sobre otros deportes donde los golpes en la cabeza forman parte habitual de la competición.
El fútbol europeo ha aplicado en los últimos años distintas medidas para reducir los riesgos asociados a los impactos craneales.
Algunos clubes han limitado los ejercicios con remates de cabeza durante los entrenamientos de categorías infantiles y juveniles, especialmente por la menor resistencia física de los jugadores más jóvenes.
Las autoridades deportivas han impulsado además protocolos específicos para evaluar conmociones cerebrales durante los partidos.
El objetivo es detectar lesiones que anteriormente podían pasar desapercibidas y evitar que los deportistas continúen compitiendo tras sufrir un golpe relevante.
Los especialistas señalan que todavía existen muchas preguntas abiertas sobre la relación exacta entre la exposición a impactos y el desarrollo de enfermedades neurodegenerativas.
La investigación científica continúa intentando determinar qué cantidad de golpes puede considerarse peligrosa, qué factores individuales influyen y qué medidas pueden reducir los riesgos sin eliminar la esencia de los deportes de contacto.
El estudio publicado en The BMJ supone una nueva llamada de atención sobre la salud cerebral de los deportistas profesionales y refuerza la necesidad de seguir investigando la relación entre actividad deportiva y enfermedades neurológicas.
Los autores subrayan que la prevención debe centrarse en reducir el número total de impactos recibidos durante la carrera deportiva, no únicamente en tratar las conmociones más evidentes.
El debate sobre el futuro de los deportes de contacto continúa abierto, con un equilibrio cada vez más complejo entre la tradición competitiva, la seguridad de los atletas y la protección de su salud a largo plazo.
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